Por todo el país se sucedieron los incidentes violentos, desde bastiones de la oposición en el oeste, cerca de la frontera con Uganda - adonde huyeron al menos 300 keniatas - hasta los barrios de chabolas de Nairobi y el puerto de Mombasa, en la costa del Océano Índico.
Periodistas de Reuters estimaron que los muertos se elevaban al menos a 100, según testigos, recuentos de cadáveres e informaciones de medios. Sin embargo, la cadena KTN dijo que la cifra había alcanzado al menos los 124.
En la ciudad occidental de Kisumu, un semillero de la oposición, 21 cuerpos fueron encontrados en y alrededor del depósito de cadáveres de un hospital, según testigos. La mayoría tenía heridas de bala.
En el barrio marginal de Mathare, en Nairobi, la policía amenazó con disparar a la gente que saliera de sus casas, según testigos. 'La policía está diciendo por altavoces desde camiones que cualquiera que salga será disparado a matar', dijo el taxista Argwings Odera.
La violencia amenaza con alejar a los inversores de la mayor economía del este de África y dañar la reputación de Kenia como un oasis de relativa estabilidad en una región volátil y marcada por la guerra.
Un coro cada vez mayor de voces keniatas e internacionales, incluidos miembros de la comisión electoral de Kenia, expresaron su preocupación sobre la precisión del recuento de votos, y ambas partes se acusaban mutuamente de fraude.
Kibaki instó en un comunicado a la reconciliación y la unidad en el nuevo año, tratando de calmar uno de los momentos más conflictivos en Kenia desde la independencia en 1963.
La mayoría de los choques enfrentaban a los miembros de la tribu de los luos, que respaldan al derrotado líder de la oposición, Raila Odinga, con el grupo étnico kikuyu, de Kibaki.
Odinga convocó el lunes una concentración masiva para el jueves en el principal parque de Nairobi para protestar por el resultado electoral. 'Vamos a convocar una manifestación en el parque Uhuru el 3 de enero a la que esperamos que asistan un millón de kenianos', dijo en una rueda de prensa.
Kibaki obtuvo 4,58 millones de votos frente a los 4,35 millones de Odinga, pero los resultados estuvieron plagados de acusaciones de ambas partes de irregularidades, como el voto 'múltiple' y la desaparición de funcionarios a cargo del escrutinio de votos local.
/Por Andrew Cawthorne y C. Bryson Hul/


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