Su asesinato en un atentado suicida el jueves ha generado episodios de violencia y puesto en duda la celebración de los comicios, profundizando la crisis en un aliado clave de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo.
La ira contra el presidente Pervez Musharraf ha crecido entre los seguidores de Bhutto y desde su muerte se teme por la estabilidad de este país con capacidad nuclear.
La cifra de muertos ha alcanzado los 47.
El Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) rechazó las acusaciones gubernamentales de que la líder fue asesinada por Al Qaeda y dijo que el Gobierno de Musharraf trataba de encubrir su error de no brindarle la seguridad adecuada.
Sin la carismática Bhutto, de 54 años, el partido carece de orientación.
El hijo de Bhutto, Bilawal, de 19 años, leerá su testamento el domingo, pero el estudiante de Derecho de Oxford es demasiado joven para liderar una dinastía cuya historia está entrelazada con la de Pakistán.
La elección de su sucesor recae entre su esposo, Asif Ali Zardari, y su principal colaborador, Majdum Amin Fahim.
'Todos en el partido saben que tienen que respetar el legado de Bhutto y que sin ese legado no son nada', dijo Najam Sethi, director del Daily Times.
La dirección del partido, que se reunirá en el pueblo natal de Bhutto en el sur de Pakistán, Naudero, también debe decidir si participa en las elecciones, en caso de que sean celebradas.
El partido opositor liderado por el ex primer ministro Nawaz Sharif dijo que boicoteará los comicios y ha intentado convencer al PPP para que haga lo mismo.
El Gobierno no ha anunciado ninguna decisión sobre la votación, pero la Comisión Electoral podría reunirse de urgencia el lunes.
LA FAVORITA DE ESTADOS UNIDOS
Aunque el presidente estadounidense, George W. Bush, pidió a los paquistaníes que celebren las elecciones, un portavoz de la Casa Blanca dijo que la fecha de la misma dependía de las autoridades de Pakistán.
Washington apoyaba a Bhutto, una política relativamente liberal para los parámetros de Pakistán y abierta opositora de los islamistas. La líder regresó a Pakistán en octubre tras su exilio, con la esperanza de convertirse en primera ministra por tercera ocasión.
Su muerte arrojó por la borda las esperanzas de Estados Unidos de lograr un acuerdo para compartir el poder entre ella y Musharraf, quien asumió el poder tras un golpe militar en 1999 pero renunció al Ejército el mes pasado para convertirse en un presidente civil.
El sábado, una colaboradora cercana que ayudó a preparar el cuerpo de Bhutto para su entierro calificó de 'absurda' la teoría del Gobierno paquistaní de que falleció al golpearse contra el techo corredizo del vehículo durante el atentado.
Un portavoz del partido dijo que Bhutto fue tiroteada en la cabeza. El PPP también precisó que el Gobierno debe mostrar pruebas contundentes de que Al Qaeda fue la responsable.
/Por Zeeshan Haider/.*.


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