De nuevo en la palestra gracias a American gangster, de Ridley Scott, Denzel Washington hace tiempo que tomó el relevo de Sidney Poitier, en los 60 y 70, en cuanto a actor negro símbolo de carisma y honestidad que triunfa en Hollywood.
Sin embargo, su imagen intachable se ha visto "empañada" con interpretaciones más pérfidas, o por lo menos ambiguas, moviéndose entre el bien y el mal, como en Día de entrenamiento (2001), que le dio su segundo Oscar, y el primero como actor principal.
En la piel de un traficante
O como en este capo narcotraficante, el Frank Lucas de American gangster, que desde un origen de lo más humilde, logró construir todo un imperio de la droga. Su status de estrella le permite seleccionar ahora muy bien sus papeles, aunque a finales de los setenta y principios de los ochenta se negó precisamente a encasillarse en interpretaciones tipo "negro gracioso", macarras o narcotraficantes que Hollywood reservaba para los actores de color.
Es también el director preferido de Tony Scott (el hermano de Ridley), con el que ha trabajado en tres ocasiones: Déjà vu, El fuego de la venganza y Marea roja. Juntos están ya también en el proyecto del remake de Pelham 1,2,3.
Por Grita libertad (1987) obtuvo su primera candidatura al Oscar como mejor secundario. Y ha sido pareja, en la ficción de la gran pantalla, de por ejemplo Angelina Jolie en El coleccionista de huesos; Julia Roberts en El informe Pelícano; Whitney Houston en La mujer del predicador o de Meg Ryan, En honor a la verdad .
Sobrio, versátil y con carácter. Recordamos algunas de las interpretaciones más camaleónicas del actor que el pasado Día de Todos los Santos, cumplió 53 años.
Su rostro no era aún demasiado conocido, pero con Tiempos de gloria (Edward Zwick, 1989) estuvo en la Guerra de Secesión americana (1861 - 1865). Fue el esclavo Trip, desconfiado y rebelde, combatiendo en las tropas de Unión justo cuando se permitió a los de origen africano tomar las armas. Y a la segunda fue la vencida. Su segunda nominación como secundario se materializó en un Oscar.
Siguiendo en la linea de filmes históricos, interpretaría a Malcolm X (Spike Lee, 1992), personaje real e icono de la lucha por los derechos de la minoría afroamericana y, por extensión, de los derechos humanos. Y no sólo le reportó su primera nominación al Oscar como mejor actor principal sino que le consolidó como uno de los mejores intérpretes del momento.
Perseguido por la sombra de una femme fatal, en El demonio vestido de azul (Carl Franklin, 1995) era Ezekiel "Easy" Rawlings, un ex soldado de la II Guerra Mundial que debía ganarse la vida como podía. Por ello aceptó el encargo de un mafioso para hallar a una mujer blanca entre los ambientes nocturnos de los locales de jazz. Cine negro clásico, pero que no impulsó su carrera.
La noche de los Oscar de 2002 fue para los actores afroamericanos. Halle Berry lo consiguió por Monster's Ball; y Sidney Poitier obtuvo uno de honorífico de manos de Denzel Washington. Pero él también se llevó el suyo por ser el desencantado, duro y corrupto sargento de policia de los Angeles Alonzo Harris en Día de entrenamiento (Antoine Fuqua, 2001).















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