El viaje de los seis franceses a su país para cumplir la condena impuesta por Chad se ha hecho posible gracias a un acuerdo existente entre París y Yamena. Su libertad, sin embargo, seguirá ligada a la autorización del presidente de Chad, Idriss Déby.
Ayer mismo, el Ministerio francés de Justicia confirmaba que había solicitado a las autoridades de Chad el traslado a su país de los seis cooperantes de la ONG Arca de Zoé para que puedan cumplir la pena en territorio francés.
La petición francesa se basa en el acuerdo bilateral de 1976 que regula la cooperación judicial y permite que ciudadanos de un país, condenados en el otro, puedan cumplir su condena en el Estado de origen.
En Francia no existe la pena a trabajos forzados, de manera que si los cooperantes son trasladados tendrán que comparecer ante un juez que les aplicará una condena sustitutoria.Los familiares de esos seis activistas acudieron ayer al Palacio del Elíseo donde, en ausencia del presidente Nicolas Sarkozy, fueron recibidos por su consejero diplomático, Jean-David Levitte, quien les explicó todas las gestiones realizadas para conseguir el traslado a Francia, donde cumplirían sus condenas.


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