Desde entonces, Bush se ha convertido en el presidente de Estados Unidos y Eslovenia se ha unido a la UE y a la OTAN, adoptó el euro como moneda y se incorporó a la zona europea de libre movimiento.
En enero, la república alpina de dos millones de habitantes, metida entre Austria e Italia, asume la presidencia semestral de la UE.
Sin embargo, para el mundo exterior sigue siendo bastante desconocida.
'Eslovenia ha estado de alguna forma aislada, como una isla continental en Europa, durante siglos, y algunos de sus políticos parecen contentos de que siga igual', dijo un diplomático de la UE con un gran conocimiento de la región.
'Pero la presidencia de la UE la situará en el mercado de política mundial'.
La limpia y próspera Eslovenia - que turísticamente es cada vez más atractiva - se parece más a Suiza que a la comunista Yugoslavia, de la que se separó en 1991 tras una breve guerra con el ejército federal dominado por los serbios.
Los eslovenos se consideran trabajadores, prósperos y occidentales. Los serbios, croatas y bosniomusulmanes de Yugoslavia creen que son arrogantes y estirados, sin el carácter relajado de otros eslavos de los Balcanes.
A pesar del éxito político y económico de Eslovenia - es el estado más rico del este de Europa con PIB per capita cercano a los niveles de la UE con 14.800 euros - los críticos se apresuran a señalar que su imagen modélica no es tan perfecta.
'El último éxito real de Eslovenia fue la introducción suave del euro el pasado enero', dijo el analista político con sede en Zagreb Davor Gjenero, que escribe para periódicos croatas y eslovenos.
'Después de eso, vimos la incompetencia de su administración para luchar contra la inflación, los vergonzosos conflictos entre el presidente y el gobernador del banco central, los intentos de control de los medios de comunicación, y una lenta privatización', dijo Gjenero.
Una prosperidad generosa, un mercado laboral rígido, un alto nivel de proteccionismo y un control estatal de las empresas ayudaron a elevar el nivel de inflación al 5,8 por ciento en noviembre, el mayor de la zona euro.
Los intentos del primer ministro conservador Janez Jansa, un destaco periodista anticomunista en los últimos días de la Yugoslavia, por limitar la libertad de prensa e imponer la censura, así como cierto comportamiento racista contra los no eslovenos denunciado por organizaciones de derechos humanos, son cuestiones peliagudas que empezaron a destacar el pasado año.
Las relaciones de vecindad también han sido un problema. El fracaso para alcanzar acuerdos con Croacia sobre las fronteras y una planta nuclear conjunta, para poner fin a 16 años de disputas, se ha convertido en tema de mofa.
No obstante, para los curiosos europeos occidentales, la pintoresca Eslovenia, y su capital Liubliana, forman un atrayente cuadro de la nueva Europa, y eso es lo que verán las autoridades europeas que visiten el país.
/Por Zoran Radosavljevic/


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