Otras 98 personas resultaron heridas. La explosión de un coche bomba conducido por un suicida ayer en la ciudad de Biyi, al norte de Irak, acabó con la vida de al menos 23 personas y dejó otros 77 heridos.
Un segundo atentado tuvo lugar en Baquba, 65 kilómetros al norte de Bagdad. Un suicida detonó un cinturón de explosivos que llevaba adosado al cuerpo en el funeral de un padre y de su hijo, fallecidos el lunes en un ataque en la misma ciudad. Cuatro de los asistentes murieron por la explosión y otros 21 resultaron heridos.
Pero la violencia en Irak no acaba aquí. El gobernador de la provincia de Nínive, Duraid Mohamed Kashmula, fue víctima de un intento de asesinato ayer en Mosul, del que salió ileso. Un explosivo estalló al paso del blindado en el que el gobernador se trasladaba a una iglesia por Navidad. El conductor y un guardaespaldas resultaron heridos.
Bombardeos turcos
Por otro lado, aviones de combate turcos bombardearon ayer objetivos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en el norte de Irak. Cuatro cazabombarderos turcos atacaron varias aldeas cercanas a su frontera, en torno a Hakurk y Cinere, después de que aviones estadounidenses sobrevolaran el área, según la agencia de noticias Firat, cercana al grupo rebelde kurdo.
El Ejército turco cifró en 150 las víctimas kurdas de sus últimos bombardeos, mientras que el PKK las rebajó a cinco.
Por otra parte, una bomba estalló ayer en Estambul causando tres heridos. Medios locales la atribuyen al PKK.


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