En su mensaje del Día de Navidad 'Urbi et Orbi' (a la ciudad y al mundo), el Pontífice también urgió a la gente de las sociedades modernas a aceptar la luz de Jesucristo y advirtió que muchas tragedias humanas se originan por catástrofes medioambientales.
'Deseo que estas Navidades sean verdaderamente para todas las gentes un día de alegría, esperanza y paz', dijo en su discurso desde el balcón central de la Basílica de San Pedro ante decenas de miles de personas.
El sermón fue transmitido en directo a unos 57 países.
'Deseo que la luz de Cristo, que viene a iluminar a todo ser humano, brille de aquí en adelante y lleve consuelo a aquellos que viven en la oscuridad de la pobreza, la injusticia y la guerra', añadió.
La Navidad debería llevar esperanza a los que 'aún se les niega sus legítimos anhelos de una existencia más segura, de salud, educación, empleo estable, y una completa participación en las responsabilidades civiles y políticas, libres de la opresión y protegidos de las condiciones que ofenden a la dignidad humana'.
El Papa, en la tercera Navidad de su ministerio, dijo que está próximo a los miembros más vulnerables de la sociedad, que a menudo son las principales víctimas de los conflictos y del terrorismo: mujeres, niños, ancianos, inmigrantes, refugiados y evacuados.
Advirtió de que 'las tensiones étnicas, religiosas y políticas, la inestabilidad, la rivalidad, los desacuerdos, y todas las formas de injusticia y discriminación están destruyendo el tejido interno de muchos países y enturbiando las relaciones internacionales'.
MEDIOAMBIENTE
Benedicto XVI, de 80 años, hizo otra apelación para la protección medioambiental, diciendo que el número de emigrantes, refugiados y evacuados 'está también aumentando por la frecuencia de los desastres naturales, a menudo causados por alarmantes convulsiones ambientales'.
Previamente, celebró la entrada de los 1.100 millones de católicos en la Navidad con una misa del Gallo masiva en la que instó a los fieles a hacerse un tiempo y un espacio para Dios, para los necesitados y para quienes sufren.
'El hombre está tan preocupado por sí mismo, tiene una necesidad tan urgente de dedicar todo el espacio y todo el tiempo a sus cosas que no queda nada más para el resto, para su vecino, para el pobre, para Dios', agregó.
El espíritu de la Navidad, dijo el Papa, debería hacer a todos reconocer la oscuridad del mundo en la que mucha gente se encierra en sí misma porque no quiere recibir a Dios o su mensaje.
/Por Philip Pullella/


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