El principal asesor de Olmert señaló que el objetivo estratégico de Israel era derrocar a Hamás en el territorio costero mediante presiones económicas y militares.
'Esta guerra continuará', dijo el primer ministro israelí, en referencia a los intensos ataques israelíes que la semana pasada causaron la muerte a más de 20 extremistas palestinos en la Franja de Gaza.
Olmert pareció desestimar las esperanzas de un acuerdo de alto el fuego con Hamás, que capturó la Franja de Gaza en junio después de expulsar a las fuerzas leales al presidente palestino, Mahmud Abas.
'El Estado de Israel no tiene interés en negociar con aquellos que se niegan a aceptar los principios básicos del cuarteto', dijo Olmert, refiriéndose a las demandas expresadas por el Cuarteto de países Mediadores para Oriente Próximo.
'Esto se aplica a Hamás, la Yihad Islámica y los demás. El que acepte los principios del cuarteto es un socio en negociaciones, pero quien no está listo para aceptarlos, no es socio y nuestra política no cambiará', aseveró.
Hamás ha ignorado las demandas del cuarteto, compuesto por Naciones Unidas, Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia. El grupo pide que los radicales reconozcan a Israel, renuncien a la violencia y consideren los acuerdos de paz interinos.
Hamás no descartó un futuro alto el fuego si Israel detiene primero sus redadas contra la Franja de Gaza.
'Si la ocupación se compromete a detener todas las formas de agresión contra nuestro pueblo, sólo entonces las facciones podrían discutir el tema. Pero sólo entonces, no hay discusión entre las facciones en torno a la calma', dijo el responsable de Hamás, Sami Abu Zuhri.
Consultado sobre si Israel quería 'derrocar' a Hamás, el viceprimer ministro Haim Ramon contestó: 'Sí (...) Estamos buscando debilitar su control de Gaza, y finalizar ahí su reinado. Hamás debería de entregar el control de Gaza a la Autoridad Palestina', en referencia al Gobierno del presidente palestino en la ocupada Cisjordania.
Los líderes de Hamás han ofrecido una tregua a largo plazo con Israel a cambio de la creación de un estado palestino viable en la ocupada Cisjordania y la Franja de Gaza.
El grupo islámico continúa señalando que no reconocerá formalmente a Israel, y su manifiesto de fundación de 1988 llama a la destrucción del Estado judío.
/Por Joseph Nasr/


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