Si estos fueran los resultados finales, el PP perdería la mayoría absoluta y se propiciaría una coalición entre PSdG y BNG, que mostraron el domingo su intención de gobernar conjuntamente tras décadas de dominio del PP.
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Sin embargo, el resultado final tendrá que esperar ocho días, cuando se terminen de escrutar las papeletas de los más de 300.000 emigrantes con derecho a voto que residen principalmente en Argentina, Uruguay, Brasil y Venezuela.
Esos votos, de unos emigrantes tradicionalmente conservadores a los que Fraga fue a ver durante la campaña, podrían inclinar la balanza hacia el PP, principalmente con el voto por Pontevedra.
'Creemos que perfectamente podría producirse (un escaño más)', dijo Fraga, de 82 años.
'Me han llamado de Uruguay, me han llamado desde Venezuela, todos me certifican que lo que ha salido de allí puede ser de un 70 por ciento a favor nuestro', añadió.
No obstante, Fraga, de quien la mayoría de los gallegos pensaba que no debería haberse presentado de nuevo, señaló que si no logra ese escaño seguirá trabajando desde la oposición.
Omnipresente en la política española, Fraga lleva gobernando en Galicia prácticamente sin oposición desde 1989, lo que ha convertido a la región en el bastión del Partido Popular, formación que él mismo fundó.
Los tradicionales exabruptos del veterano presidente gallego y el recuerdo de las tensiones internas en el PP gallego - afectado por la falta de un claro sucesor - han sido algunas de las bazas que han intentado explotar el socialista Emilio Pérez Touriño y el nacionalista Anxo Quintana.
Ambos dirigentes, que confirmaron que sus partidos se aliarían de ser éste el resultado final, se mostraron contentos con el 'cambio' por el que han optado los gallegos y que esperan se traduzca en un relevo en el gobierno.
'En este momento en que quedan abiertas las puertas al cambio no quiero dejar de hacer un reconocimiento de la figura de Manuel Fraga, con el que he hablado hace unos minutos. Fue un digno presidente durante 16 años', dijo Pérez Touriño, cuyo partido ha logrado un avance de 8 escaños respecto a las elecciones de 2001.
El legado de Fraga por modernizar Galicia se ha visto diluido, entre otras cosas, por su manejo de la crisis del carguero 'Prestige', que se hundió en 2002 frente a las costas gallegas, anegándolas de crudo y originando un desastre ecológico de proporciones desconocidas en el país.
Ahora, en el horizonte gallego se vislumbran dos asuntos de gran importancia: la modificación del Estatuto de Autonomía, en el que el BNG ha puesto el énfasis para que se reconozca el término 'nación', y asegurarse los fondos europeos que esta región teóricamente tiene garantizados, al ser de las pocas españolas que sigue por debajo del 75 por ciento de la renta media comunitaria.
/Por Inmaculada Sanz y Emma Ross-Thomas/.


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