La víctima de esta discriminación es Sarah Schulze, que fue despedida el pasado 28 de octubre por la empresa Tüv Rheineland Group, donde ocupaba un puesto directivo como gerente de certificación de productos y productos sanitarios, por lo que presentó una denuncia por discriminación laboral ante un juzgado de lo social.
La joven aseguró que anunciaba este asunto personal porque deseaba que fuera conocida como Sarah en lugar de Matthias, el nombre que le pusieron al nacer.
"Mi jefe se quedó sorprendido pero dijo que lo entendía y que buscaría a otra persona a largo plazo para atender a los clientes. Yo me quedé sin palabras, pero me sorprendió más recibir la carta con el despido", ha explicado.
Schulze, que es ingeniera industrial de profesión, llevaba más de un año trabajando en ese puesto directivo y nunca había tenido problemas en la empresa.
La empresa argumentaba el despido, entre otros motivos, por la imposibilidad de mantener el trato con los clientes.
La transexual acudió al sindicato UGT, que le aconsejó que presentara una denuncia por discriminación contra la multinacional alemana, con la que ha llegado finalmente a un acuerdo antes de la celebración del juicio.


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