En la octava visita de Rice a Irak desde que ocupa el cargo se esperaba que presionara al Gobierno del primer ministro, el chií Nuri al Maliki, a que rompa el 'impasse' político y alcance un acuerdo con las minorías kurda y suní.
La seguridad en Irak ha mejorado notablemente tras el despliegue de 30.000 soldados estadounidenses más, un levantamiento de tribus suníes contra Al Qaeda y los seis meses de alto el fuego declarado por el clérigo radical chií y líder de una milicia Moqtada al Sadr.
Pero el Gobierno de Al Maliki sigue paralizado por las profundas divisiones y desconfianza mutua entre los distintos grupos étnicos y religiosos. Se han realizado pocos avances a la hora de aprobar leyes consideradas vitales para la reconciliación.
'Lo que hace falta aquí y lo que es absolutamente necesario a largo plazo para asegurar todo esto, es progreso político', dijo el coordinador del Departamento de Estado para Irak, David Satterfield, a los periodistas.
Satterfield dijo que el mensaje de Rice a los líderes iraquíes sería que el país 'está juntándose en trozos pequeños', y que tenían que cooperar 'para unirse a nivel nacional'.
Washington envió 30.000 soldados más este año para ayudar a contener la violencia sectaria que ha matado a decenas de miles de iraquíes y para dar a los partidos políticos iraquíes espacio para alcanzar un consenso político.
'Está diciendo, miren lo que se ha hecho (...) en seguridad, en economía. Ustedes tienen que ponerse al día (...) solidificar y estabilizar esas otras ganancias', dijo Satterfield.
Mientras el helicóptero en el que viajaba Rice y su entorno aterrizó en la Zona Verde de Bagdad, fuertemente protegida, un coche bomba explotó en el centro de la ciudad, al otro lado del río Tigris, matando a cuatro personas e hiriendo a siete, informó la policía.
Rice se dirigió a la residencia del presidente Yalal Talabani, donde se reunió con varios líderes iraquíes. Maliki no tenía previsto estar entre ellos pero la secretaria de Estado pretendía reunirse con él posteriormente, según informaron responsables.
Rice primero voló a Kirkuk, una ciudad donde viven kurdos, árabes y turcomanos a 250 kilómetros al norte de Bagdad. La ciudad es considerada el próximo polvorín en Irak, ya que los nacionalistas kurdos demandan que sea incluida en su región.
La decisión de Rice de iniciar su visita en Kirkuk pareció parte de una nueva política de Estados Unidos de centrarse más en impulsar la reconciliación a nivel local y regional. Kirkuk, con sus grandes reservas petroleras y su potencial para sufrir violencia desestabilizadora, es clave.
Los kurdos, que son minoría pero que controlan la región del Kurdistán al norte - que disfruta de una gran autonomía - consideran Kirkuk como su capital histórica, mientras que los árabes, a los que Sadam Husein animó a desplazarse a la ciudad, quieren que permanezca bajo el gobierno de Bagdad.
El 31 de diciembre estaba previsto celebrar un referéndum para decidir el estatuto de la ciudad, pero ha sido retrasado por las profundas divisiones entre árabes y kurdos.
/Por Arshad Mohamed y Alaa Shine/


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