Más de 18.000 armas de antiguos combatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC paramilitares), fueron fundidas en una ceremonia encabezada por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.
Del metal obtenido, la mayoría fusiles y morteros, con un peso cercano a las 55 toneladas, se crearán esculturas con cuya venta, en Colombia y en el exterior, se financiarán programas de reinserción de los mismos paramilitares, y para reparar a sus víctimas.
La destrucción y fundición se realizó en la sede de la Siderúrgica Nacional (Sidenal), en Sogamoso, centro del país a unos 200 kilómetros al nordeste de Bogotá.
Las armas fundidas fueron entregadas por los 31.671 integrantes de las AUC que se desmovilizaron en el marco de un proceso de paz con el Gobierno del presidente Álvaro Uribe entre mediados de 2003 y abril del año pasado.
Además de fusiles y morteros, también entregaron 13.117 granadas y mas de 2,1 millones de balas de distinto calibre así como decenas de centenares de kilos de explosivos.




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