Hartas de esperar. Así quedan la mayoría de las mujeres que buscan ser madres a través de una fecundación in vitro en la sanidad pública vasca. No obstante, la media de espera para recibir el tratamiento ronda los dos años y dos meses. Aun así, es un año menos, por ejemplo, que en Madrid o Andalucía.
El proceso se alarga, sobre todo, debido a los tiempos de espera que hay entre una cita y otra, entre que estudian cada caso individualmente y entre lo que tardan en poner a la paciente en tratamiento en el Hospital de Cruces, el único de Euskadi en el que se utiliza la fecundación in vitro como método de reproducción asistida. «Sólo desde que llegan a la conclusión de que necesitas el tratamiento hasta que empiezan a dártelo puede pasar un año», explica una paciente.
Por eso, cada vez más vascas ‘pasan' de acudir a Osakidetza para ser mamás y ya son más de la mitad las que optan por ir directamente a la sanidad privada. Y eso, pese al precio; una fecundación in vitro puede costar en Euskadi entre 4.500 y 6.500 euros cada intento. «Lo que más gasta en un hogar son los hijos, al no tenerlos, las parejas han podido ahorrar bastante dinero y tampoco les supone un gasto tan alto», señala el ginecólogo bilbaíno José Luis Neyro.
Además, en Osakidetza no realizan la reproducción asistida a las mayores de 40 años.
¿PÚBLICA O PRIVADA?
Marta. Profesional sanitaria, Santurtzi. «Me cansé de esperar»
Marta (nombre ficticio), vecina de Santurtzi, tiene 37 años. Hace tres años, acudió a Osakidetza para someterse a la reproducción asistida. Al de un año y dos meses y, «cansada de esperar», decidió acudir a una clínica privada. Tras unos 7.000 euros gastados, aún no ha tenido suerte, pero no se queja. «Al menos en la privada no esperas y te hacen estudios para ver desde el principio si estás capacitada para tener hijos o no».
José Luis Neyro. Ginecólogo de Cruces, Bilbao. «En la privada no hay esperas»
El ginecólogo bilbaíno José Luis Neyro fue uno de los miembros del equipo pionero de fecundación in vitro en el Hospital de Cruces, en 1985. Neyro ve «lógico» que las mujeres vascas opten por ir a médicos privados. «A la sanidad pública vasca le falta todavía un empuje para dar una salida rápida a todas las pacientes que solicitan una reproducción asistida», explica. «Además, en la sanidad privada no tienen esperas...».
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