Un detalle del belén de arena de Vila-seca. (Daniel Tercero García)
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El fuerte viento de esta semana
obligó a cerrar durante cinco horas y media la Estación de Francia de Barcelona por la caída de parte de una vidriera en el vestíbulo y de fragmentos del techo sobre una de las vías, y el viento, también,
obligó a actuar a los Bomberos en Salou por la caída de una estructura de acero; pero
con lo que no ha podido ha sido con el belén de arena de Vila-seca.
El belén de arena de La Pineda de Vila-seca ha aguantado la ventisca de esta semana
El belén de arena de La Pineda de Vila-seca -la playa de la población que está llevando a cabo una importante transformación de cara al turismo-, en su octavo año,
ha aguantado la ventisca de esta semana que ha asolado la costa catalana y ha resistido vientos de hasta 120 kilómetros por hora.
Grandes figuras y poco tradicionales 
Desde el
Ayuntamiento, satisfechos, aseguran que
este año el belén superará los 25.000 visitantes del año pasado, pero no va a ser fácil calcular el número de personas (aunque sea aproximado) que pasarán a ver este curioso belén de arena, ya que se encuentra en la playa y no en un recinto cerrado en el que se pueda controlar la entrada.
El pesebre está compuesto por figuras de gran tamaño y poco convencionales o tradicionales. Así,
las estatuas están basadas en figuras de Picasso, Dalí -como el reloj blando- o Gaudí -con los clásicos trencadís- y con la arena muy compacta utilizando agua e incluso un poco de cola. De aquí el secreto de que el viento no haya podido con él.
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