El paracaidista austriaco, Felix Baumgartner, de 39 años, saltó desde la azotea del edificio más alto del mundo, la torre Taipei 101 (509 metros), de la capital taiwanesa.
Para lograr su objetivo, Baumgartner tuvo que burlar los estrictos controles de seguridad de las autoridades del país asiático y huir en un taxi nada más tocar tierra. «Lo he intentado tres veces y por fin he conseguido mi sueño», dijo el saltador.
Baumgartner preparó el salto y su huida en secreto, ocultando su paracaídas con la ayuda de una amiga taiwanesa que lo escondió en el falso techo de los lavabos femeninos. Su caída libre duró cinco segundos y cuando tocó tierra montó en un taxi, que lo llevó al aeropuerto.
Tres horas después estaba volando en dirección a Hong Kong. Este peculiar deportista extremo es conocido por sus saltos desde lugares tan emblemáticos como las torres Petronas de Kuala Lumpur (Malasia) o la estatua de Cristo Redentor, en Río de Janeiro.




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