Irán, un país con infinidad de tesoros

Irán, un país con infinidad de tesoros

Isfahán, la joya de Irán
Fotografía facilitada por el Ayuntamiento de Isfahán del río Zayandeh rodeado de bulevares arbolados. Isfahán es la tercera ciudad más poblada de Irán, y su principal destino turístico. Fue dos veces capital del imperio persa, está llena de bellísimas plazas, palacios, mezquitas y jardines y acoge dos lugares Patrimonio de la Humanidad (la Plaza de Naqsh-e Yahán y el palacio de Palacio de Chehel Sotún). (EFE)
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  • De Teheran a Shiraz, pasando por Kermán e Isfahan, te proponemos un recorrido a través de míticas ciudades de Persia.
  • Teherán con sus 16 millones de habitantes, ofrece la imagen más moderna de una sociedad que está reclamando cambios.
  • El barrio de Fahadan, en la ciudad de Yzad, construido en adobe y con callejuelas laberínticas, es un lugar sacado de los cuentos de las Mil y una noches, y donde parece que se ha detenido el tiempo.

En pleno Oriente y a más de 6.000  kilómetros de nuestro país, se encuentra Irán, uno de los países más fascinantes, habitualmente eclipsado por las noticias que nos llegan de esta parte del mundo. Sin lugar a dudas, Irán es uno de los destinos más apetecibles, sobre todo ahora que ciertos aires aperturistas se van instalando en este país islámico.

Nada más pisar el aeropuerto de Teherán comienzan a desmontarse los falsos mitos que se han ido asentando a lo largo de los años. Irán no es sólo un destino muy seguro, también, como su gente, es acogedor y sorprendente. Aunque nuestra vestimenta todavía debe ajustarse a las normas de la República Islámica: velo para las mujeres, y camisetas, mejor con mangas, para los hombres, atrás queda la imagen severa de los ayatolás o la rigidez de las mujeres veladas de los pies a la cabeza. La operación antivelo lleva tiempo en marcha, y todo parece indicar que poco a poco le va  ganando la partida a la policía religiosa y guardiana de las buenas costumbres. La mayoría de las iraníes (sobre todo en las ciudades grandes) ya sólo cubre parcialmente el pelo, dejando buena parte de su cabellera al descubierto. Podríamos decir que estamos en el país de la doble vida. Por un lado la privada, más liberal, permisiva, que según nos cuentan poco tiene que envidiar a cualquier ciudad de occidente, y por otro la pública, donde todavía mandan las apariencias.

Teherán no sólo es la ciudad más grande, también es la más moderna. 16 millones de personas viven aquí. En el corazón de la ciudad, el Bazar de Tajrish es un placer para los sentidos. Se encuentra de todo, verduras, pistachos, especias, joyas o perfumes. Y lo mejor, sin aglomeración de gente. Después, nos trasladamos al Palacio de Golestán, un derroche de lujo con paredes y techos llenos de espejos. Fue la residencia oficial de los últimos Sha de Irán, y después ha sido utilizado para ceremonias oficiales. Ahora,  declarado Patrimonio de la Humanidad, está convertido en museo. Más impresionante todavía es el museo de las joyas. Como si se tratase de la caja acorazada de un banco, en este lugar se encuentra una increíble colección de tesoros de los reyes de distintas dinastías. Y para ver desde lo más alto toda la capital iraní acudimos a la torre Milad, cuyo nombre conmemora el nacimiento del Imán Jomeini. Gracias a sus 315 metros de altura está entre las más elevadas del mundo. En su interior múltiples actividades: un museo de cera, restaurantes, cafés, cines e incluso se pueden practicar deportes de riesgo.

Jardines en el desierto

Viajamos en avión desde Teherán a Kermán, la ciudad de los pistachos y el cobre. A los pocos minutos de aterrizar cambiamos el avión por un autobús y las diferencias respecto a la capital son evidentes. Ahora las mujeres deben abandonar los sitios delanteros bajo la consigna de no perturbar al conductor. Tomamos la carretera del desierto de Lut que conduce hasta el Golfo Pérsico, estamos en zona de traficantes de droga y opio por lo que los controles policiales van a ser continuos durante todo el trayecto. En la provincia de Kermán llegamos al castillo fortaleza de Rayen (Arg-e Rayen), monumento Patrimonio de la Humanidad que fue construido totalmente en adobe durante la época del imperio Sasánida. Ha sobrevivido a numerosas catástrofes naturales a lo largo del tiempo, como el terremoto de 2003, y actualmente está en fase de reconstrucción. Todo apunta a que algunas de las zonas del castillo van a terminar convirtiéndose en un hospedaje turístico.

Irán es también el país de los jardines. A media hora de camino se encuentra el de Shazadeh o del Príncipe, un histórico jardín cerca de Mahan, en la provincia de Kermán. Decorado con fuentes de agua que funcionan simplemente gracias a los diferentes desniveles del suelo. Es sorprendente como cualquier lugar es perfecto para instalar un jardín persa, y es que tan sólo un muro lo separa de la aridez del desierto.

Yazd, un laberinto de calles

En medio de los desiertos de Lut y Kavir, nos adentramos en Yazd, una de las ciudades más bellas de Irán, lugar de cerámica, azulejos y mármol. Sin duda esta ciudad es una de las grandes sorpresas del país, y todo gracias a su barrio Fahadan, un laberinto de calles con casas construidas en adobe en las que el tiempo se ha detenido. Aquí la gente es muy religiosa. Conviene no pasar por alto la Mezquita Yameh, que con sus minaretes de azulejos del siglo XIV, es una de las arquitecturas más bellas de Irán. A las afueras de Yazd, hacemos una parada en las Torres del Silencio para adentrarnos en las tradiciones del zoroastrismo, una misteriosa religión que tiene sus raíces en Irán. El reclamo es descubrir el extraño ritual funerario que se practicaba en ellas consistente en exponer a los difuntos en lo alto de las torres y a las inclemencias del tiempo hasta que los buitres acabaran con sus cuerpos. Después, los huesos se mezclaban con ácido y se entregaban a la familia. Una práctica milenaria que ha estado vigente en Irán hasta que se prohibió en los años 70.

Isfahan o la Mitad del Mundo

Si hubiera que elaborar un ránking de las ciudades más bellas, Insfahan ganaría por goleada. Estamos en la tercera ciudad iraní, con más de 1.5 millones de habitantes. Dos veces capital del imperio persa, ha sido un punto clave en la ruta de caravanas. Su nombre evoca historias que transportan a los cuentos de Las Mil y una noches, y es que pocas ciudades resultan tan deslumbrantes como ella. Conocida como la Mitad del Mundo, es el principal destino turístico de este país. En medio de un clima árido, entre montañas y desierto, este tesoro iraní se mantiene intacto con el paso de los siglos. Muy interesante la visita a Jolfa, el barrio armenio, con la iglesia catedral de Vank, como principal reclamo turístico de la zona. Llama la atención la cúpula islámica de esta iglesia armenia que es la más importante de Irán. En frente se encuentra el museo Khachantur Kesarastsi que recuerda el genocidio armenio. Pero el lugar principal de Isfahan es la plaza del Imán, la más grande de Irán y una de las que tiene más superficie del mundo. Otra visita obligada es a los puentes medievales, entre los que destacan el de Khajú y El Sio She Pol o puente de los trenta y tres arcos, donde se citan todas las tardes y noches jóvenes y familias iraníes para cantar canciones de amor. Y para que no nos olvidemos de que estamos en el Irán de los ayatolás, en este último, la guardia policial irrumpe protagonizando uno de los momentos más tensos y dando por finalizado el improvisado concierto.

Nos trasladamos a Shiraz, ciudad de los naranjos y cuna de escritores. Y como no podía ser de otra manera, nuestra primera parada es la tumba mausoleo del famoso poeta Hafez, uno de los lugares más concurridos de la ciudad. Al caer la tarde los habitantes de Shiraz y los iraníes venidos desde todo el país, acuden a este jardín mausoleo de Hafez para tocar la tumba del poeta y leer versos de este popular místico sufí. Otros lugares de interés son la Fortaleza de Karim Jan, un castillo y palacio museo y la Puerta del Corán, la única puerta de la ciudad antigua que ha sobrevivido hasta hoy.  Según manda la tradición musulmana todo viajero que la traspasara antes de emprender viaje estaba bendecido. El lugar es perfecto para aproximarse a las costumbres locales y descubrir cómo los iraníes hacen de cualquier parque o calle un restaurante improvisado sentándose en el suelo sobre una tela para disfrutar de una comida en familia o simplemente de una taza de té.

Ya en el avión de vuelta es momento de quitarse el velo. Abandonamos el país teniendo muy claro que a la hora de descubrir nuevos destinos, Irán ha dejado el listón muy alto.

Datos prácticos

¿Qué comer? En los restaurantes tradicionales podrás comer o cenar a la manera iraní, es decir en mesas que tienen forma de cama. La comida es muy variada, y en cada región tienen sus platos típicos. No te pierdas el arroz Pologi, con patatas y carne, todo al horno. Exquisito es también la salsa a base de berenjenas con yogur y ajo, otra variante del mismo plato es la sopa de cabra triturada, con yogur y ajo. Y de postre, un plato llamado Koresmash, a base de azafrán, cordero, azúcar y yogur.

¿Cómo viajar? Con TUI puedes aprovechar el programa Persia Express. 9 días recorriendo el país y visitando diferentes ciudades por 2.229 euros. Incluye: viaje con Turkish Airlines, alojamiento  y desayuno en hoteles de 4 y 5 estrellas. Traslados y guía en español incluido. Además, la compañía Turkish Airlines vuela desde Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga y Bilbao (vía Estambul) a diferentes destinos de Irán, entre los que están Teherán, Isfahan y Shiraz.

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