Sobre el mediodía de ayer estaba colocando una puerta antiincendios en el restaurante La Terraza de Cornellá, en Barcelona, cuando empezó a arder la campana extractora de la cocina por la grasa acumulada. Al descontrolarse el fuego, sacó hasta la salida a las cinco cocineras que estaban presentes y volvió a entrar en el local por motivos desconocidos, viéndose sorprendido por un desprendimiento. Es posible que fuese a buscar a heridos (en el restaurante trabajaban un total de 15 personas). Su cadáver, encontrado bajo una mesa, hace suponer que intentó guarecerse de la caída del techo, aunque probablemente murió asfixiado. Ayer se desconocía aún si Max tenía permiso de residencia en España o para qué empresa trabajaba.
Menuda ironía se ha gastado el destino con el pobre Max... He visto la noticia en tv. y me parece un acto realmente heróico el de este chaval. Se merece algo más que reconocimiento, ha sido una actitud ejemplar la suya.
Eres un tipo grande Max, suerte allá donde estés.
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