A Tracy Rose, una de las invitadas, el viento le sirvió para enseñar más y mejor sus larguísimas uñas. Las llevaba pintadas a juego con su vestido. (Foto)
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Las carreras de Ascot arrancaron ayer. Más que por los hitos equinos son famosas por los sombreros de las invitadas.
Elitista extravagancia. El mal tiempo no recluyó a lo más variopinto de la alta sociedad inglesa, que acudió ayer a una de las carreras de caballos más famosas del mundo, la de Ascot. La cita, más conocida por las pamelas que lucen las invitadas que por los hitos equinos, arrancó en York, donde tendrá lugar durante los próximos cuatro días. En esta edición, los caballos no corren en el hipódromo de Berkshire, su tradicional emplazamiento, porque está en obras.
La reina Isabel II, vestida en tonos rosados, llegó en un carruaje. Iba acompañada de su marido, Felipe de Edimburgo. Carlos de Inglaterra y su mujer, Camilla, la duquesa de Cornualles, también siguieron la primera jornada en directo. Así como la condesa de Wessex, mujer del hermano menor del heredero, Eduardo. El futbolista del Real Madrid Michael Owen, que mostró sus dotes de padre con su hija Gemma, también estaba entre los asistentes.
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