Ante la presencia de líderes de todo el continente en el Congreso, Fernández, de 54 años, juró por 'Dios, la patria y los Santos Evangelios' como la primera mandataria mujer surgida de las urnas en la historia argentina.
Luciendo un sobrio vestido blanco, la nueva presidenta se comprometió a continuar con la lucha contra la pobreza que inició su esposo cuando asumió el cargo en 2003, y prometió seguir el ejemplo de lucha de Eva Perón.
'Siempre va a faltar la victoria definitiva mientras haya un pobre en la patria', resaltó en un discurso improvisado y de tono severo en el que aprovechó a tender un puente hacia la vecina Uruguay, con quien Argentina mantiene una disputa diplomática.
Luego Cristina Fernández recorrió en coche el camino que separa el Congreso de la Casa de Gobierno saludando a cientos de seguidores.
'Va a ser una buena presidenta, tiene una buena actitud, un carácter fuerte y va a luchar por la gente pobre', dijo Silvia Sergio, una ama de casa de 59 que vive en los suburbios de Buenos Aires.
El ahora ex presidente Néstor Kirchner prometió pasar a un segundo plano durante los cuatro años de Gobierno que tendrá por delante su esposa, aunque pocos argentinos creen que el político peronista salga de la escena pública.
La llegada al poder de esta abogada de fuerte militancia política desde su juventud y con casi dos décadas como congresista fue saludada por los líderes de la región que llegaron a Buenos Aires para la ceremonia.
'Esto muestra el cambio de época, las mujeres por fin están ocupando el lugar que merecen en la historia latinoamericana', dijo el mandatario de Ecuador, Rafael Correa.
Fernández, que mantendrá la mayoría de los ministros de su marido, ha prometido seguir con el modelo centrado en incentivar el consumo doméstico que le permitió a Argentina crecer a más del 8 por ciento anual desde el 2003 aprovechando un alto precio de las materias primas.
Así, el Gobierno redujo la pobreza al 23 por ciento desde más del 54 por ciento cinco años atrás, según datos oficiales.
En contrapartida, aún no pudo controlar una inflación que roza el 9 por ciento anual. Además, un fuerte déficit de infraestructura en el país, especialmente energética, puso en riesgo el mantenimiento del despegue económico.
Famosa por sus peinados impecables y su elegancia para vestir, Fernández ganó las elecciones presidenciales del 28 de octubre por una amplia diferencia ante una oposición fragmentada y ahora disfrutará del control del Congreso y de la mayoría de las gobernaciones provinciales.
/Por César Illiano/.*.


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