Desde que comenzó a aparecer en los mapas GPS, Wedmore, una pequeña localidad de la campiña inglesa, ha cambiado la normalidad del pueblo por la saturación turística.
La localidad no está adaptada para que circulen vehículos pesados. Sin embargo, los camiones continúan pasando por sus rudimentarias calles, las cuales nunca se han reformado ni adaptado a los nuevos tiempos.
Los ciudadanos del pueblo consideran que destruye los caminos. Y es que, los GPS y navegadores indican el camino más corto, lo que obliga a muchos conductores a transitar por Wedmore. Por esta razón, han exigido no aparecer más en los mapas GPS.
En nuestro país también podemos encontrar casos similares. Un ejemplo de ello es el interior de Alicante. Los camioneros que frecuentan los caminos que unen Xixona y Mutxamel seguro que discrepan de que la tecnología moderna sea infalible, ya que muchos camines se han quedado atrapados al paso de un puente.


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