Quién le iba a decir a Emilio Botín, presidente del Banco Santander y uno de los hombres más ricos de España, que de su futuro en los tribunales iba a depender el del lehendakari Juan José Ibarretxe.
El caso es el siguiente. El pleno de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (TS) celebra hoy una deliberación acerca del sobreseimiento de la causa contra Botín. Si deciden no juzgarle crean jurisprudencia, que tendrá que ser acatada por el Tribunal Superior del País Vasco y no podrá juzgar a Ibarretxe por reunirse con Batasuna.
Su similitud radica en que ni la Fiscalía ni ningún afectado por los supuestos delitos ha presentado cargos y la acusación ha sido llevada a cabo por organizaciones populares: la del lehendakari por el Foro de Ermua y Dignidad y Justicia y la del ácido bórico por una fundación de víctimas del 11-M, según informa Julio M. Lázaro en El País.
Lo que se pone en cuestión, en realidad, es si cualquier ciudadano puede, a título personal o a través de una organización a la que pertenezca, personarse en cualquier caso.




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