En 2007, la Comisión Europea presentó su campaña Exija ESC, a favor del uso en los coches del control electrónico de estabilidad (dispositivo conocido en la industria automovilística de múltiples maneras, entre ellas: ESP, VCS, DSC, etc).
La tecnología ESC, denominación que utiliza la Fundación RACC (Real Automóvil Club de Cataluña), responsable de la campaña en nuestro país, reduce el riesgo de accidentes al volante, especialmente en condiciones de poca adherencia.
Los objetivos de la campaña son claros: dar a conocer la tecnología y conseguir que sea implantada cuanto antes en todos los vehículos. Como este segundo objetivo se antoja complicado, la Unión Europea ya ha anunciado que de 2010 aprobará una directiva que obligará a los fabricantes a incluir el sistema de seguridad en todos sus automóviles.
El padrino de la campaña en nuestro país es el piloto de Fórmula Uno Pedro Martínez de la Rosa y cuenta con el apoyo de otro importante deportista: el bicampeón del mundo de Rallies Carlos Sainz. Desde la Administración, la Dirección General de Tráfico y la Comisión de Seguridad Vial del Congreso, a través de Pere Navarro (director de la primera) y Jordi Jané (presidente de la Comisión), han apoyado la iniciativa.
Estudios que avalan esta petición de ESC para todos los coches, aseguran que la tecnología salvaría hasta 600 vidas al año en España. En nuestro país, un 15 por ciento de los coches que circulan ya llevan de serie el dispositivo, pero aún queda mucho camino por hacer.
¿Cómo funciona el ESC?
El ESC funciona mediante sensores inteligentes que detectan la pérdida de control. Controla el giro del volante del conductor respecto a la dirección real del vehículo 25 veces por segundo. Si no están sincronizados y el coche empieza a partinar fuera de control, el ESC interviene frenando la rueda que corresponda. El ESC funciona junto con los sistemas antibloqueo de freno para corregir el sobreviraje (cuando la parte trasera del coche patina) o subvirajes (cuando el coche pierde el agarre en las ruedas delanteras). De esta forma, el ESC ayuda a que el conductor vuelva a tener el coche bajo control, llevándolo nuevamente a la dirección correcta.
¿Cuál es la diferencia entre el ESC, el ABS y el TCS?
El ESC incorpora los componentes del ABS -sistema antibloque de frenos- y del TCS -sistema de control de tracción-. Al prevenir que las ruedas se bloqueen, el ABS permite seguir conduciendo el vehículo cuando se ha de frenar en seco (no se pierde direccionalidad en el volante, siempre y cuando el coche no se nos cale). EL TCS previene que las ruedad derrapen al acelerar y asegura de esta manera una tracción óptima. La diferencia es que, mientras que ABS y TCS trabajan en una dirección de conducción longitudinal (hacia delante), el ESC ayuda a dominar los movimientos laterales (hacia derecha o izquierda, pero en el sentido de desplazamiento), que son los culpables del derrape.
Hablando claro
ESP: siglas de programa de estabilidad electrónico (Electronic Stability Program), son las más extendidas en la industria automovilística, marcas como Audi, Citroën, Fiat. Ford, Opel, Renault, SEAT o Volkswagen las utilizan.
DSC y DSTC: siglas control dinámico de estabilidad y de tracción (Dynamic Stability Control y Dynamic Stability and Traction Control) que utilizan firmas como BMW, Jaguar, Land Rover, Mazda, Volvo y Mini).
VSA, VDC y VSC: asistente/control para la estabilidad/dinamicidad del vehículo (Vehicle Stability Assist/Dynamic Control/Stability Control), para marcas como Alfa Romeo, Lancia, Honda, Lexus o Toyota.
StabilityTrack para Cadillac; PSM (Porsche Stability Management) para Porsche; MASC (Mitsubishi Active Stability Control) en Mitsubishi.



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