Diez años después de la entrada en vigor del Tratado de Ottawa sobre la prohibición de las minas antipersonas, 40 países siguen negándose a firmarlo. Mientras tanto, su impacto deja cada año 15.000 víctimas, entre muertos y mutilados, además de impedir el acceso de los campesinos a sus tierras, el de las mujeres a los pozos de agua o el de los niños al colegio.
El fotoperiodista Gervasio Sánchez muestra las fatídicas consecuencias de estas bombas en Vidas minadas, una exposición compuesta por un centenar de fotografías que viene a ser la continuación de un proyecto presentado en 1997 sobre el mismo calvario en países como Bosnia, Mozambique, Camboya, El Salvador, Irak, Angola, Afganistán, Nicaragua o Colombia.
El coste económico es imposible de asumir para la mayoría de los afectados, pues viven en países con rentas per cápita inferiores a los 40 euros al mes.
Prótesis con refrescos
Por ello, muchos han tenido que construir sus primeras prótesis con envases de refrescos o carcasas metálicas, entre otros materiales. Pero ahí no termina el problema: quienes han sufrido la pérdida de una o las dos piernas necesitarán cambiar de prótesis unas 25 veces antes de morir.
En 2008, la exposición viajará a Barcelona, Valencia, Zaragoza, San Sebastián y Gerona y París, coincidiendo con el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
* Instituto Cervantes. Alcalá, 49. Metro: Banco de España. Hasta el 27 de enero.


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