Cinco agentes municipales intoxicados por inhalar gases lacrimógenos, tres contusionados (esguinces de tobillo y de mano) y dos más con irritación ocular. No es el accidentado resultado de una manifestación, sino las consecuencias de un curso de formación de control de masas que está siendo impartido durante las últimas dos semanas de noviembre en dependencias policiales de la Casa del Campo de Madrid.
Durante las maniobras, los policías corren cada día durante 45 minutos con el equipo de antidisturbios acuestas y a continuación entran en furgonetas donde los monitores sueltan botes de gas lacrimógeno. Asimismo, tres alumnos, dos de ellos con los ojos vendados y uno como guía, realizaron un ejercicio que consistía en utilizar una especie de tronco para atravesar puertas. La preparación de estos agentes terminará mañana y los mandos policiales esperan realizar otro curso durante el mes de febrero.
Estos ejercicios buscan comprobar la resistencia de los agentes, por lo que más de la mitad del curso ha sido práctico y en él los alumnos han tenido que demostrar todos sus capacidades, ya que tenían que actuar en situaciones simuladas muy parecidas a las que se enfrentan a diario los antidisturbios.




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