La sexualidad configura hoy la conducta social y de pareja de forma muy distinta a como lo hizo en tiempos de nuestros padres o abuelos.
Se le ha echado en cara a la medicina que no haya sabido adaptar su guión asistencial a uno de los temas cada vez menos íntimos de la salud. Sin embargo, en su reciente congreso anual de Valladolid, los médicos de familia han adoptado un protocolo para abordar las disfunciones sexuales desde los ambulatorios. La frustración sexual es poco llevadera. Los médicos lo saben y han decidido desterrar las consultas sobre sexualidad del ocultismo clínico.
Salud sexual, elemento fundamental
«La falta de deseo es la disfunción sexual más planteada por parte de las mujeres, y la eyaculación precoz es el problema que más agobia a los hombres que consultan en los centros de salud», explica Zarco. Admite este especialista que las consultas sobre sexualidad en el ambulatorio no son fáciles: «vergüenza e incomodidad son los factores que más dificultan el diagnóstico de problemas sexuales en la consulta».
Uno de cada tres pacientes con disfunción eréctil suele presentar otra patología oculta
Zarco amplía que también son comunes las dudas relacionadas con la solicitud de la píldora del día después, las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y las estrategias de planificación familiar. «Aunque algunas cuestiones relacionadas con el sexo preocupen y casi obsesionen a los pacientes, en la mayoría de los casos se limitan a consultar de forma nada explícita sobre estos problemas y es el médico de familia quien, de forma indirecta, debe detectar una posible disfunción sexual», añade.
Acepta también que «la incomodidad a la hora de tratar temas relacionados con la sexualidad surge tanto por parte del paciente como del médico. De ahí la necesidad de que los médicos aprovechemos nuestras habilidades de comunicación y de que contemos con la formación específica para dar la mejor respuesta posible a las necesidades de los ciudadanos en materia de sexo».
Zarco hace un guiño a las administraciones públicas y subraya la necesidad de que, por medio de campañas educativas, los propios pacientes tomen conciencia de que un abordaje integral de su salud no puede pasar por alto un aspecto tan fundamental como la sexualidad.
Alteraciones ocultas
«El abordaje de la sexualidad en la consulta, la competencia sobre salud sexual, tanto en su vertiente orgánica como en la conductual, es tan importante para el médico como cualquier otra problemática de salud», reitera Zarco.
Lo cierto es que, tras una disfunción sexual se ocultan, no en raras ocasiones, otro tipo de patologías como la hipertensión arterial, la diabetes o trastornos mentales. «La necesidad de una atención integral de los pacientes con alguna alteración sexual cobra aún mayor importancia si se tiene en cuenta que en estudios epidemiológicos llevados a cabo sobre disfunción eréctil se han detectado múltiples problemas asociados: colesterol elevado (27%), diabetes (22%), hipertensión arterial (20%) y ansiedad (18%)», explica.
Tan cierto como que las consultas sobre sexualidad incomodan es que faltan estudios e investigación clínica. «Urge aprovechar la situación del médico de familia en la puerta de entrada al sistema sanitario, en una situación privilegiada para prevenir o resolver las alteraciones sexuales, con intención de profundizar en lo médico y en lo científico», insiste el experto.


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