Abdul Hameed Dogar, el presidente de la Corte Suprema elegido por Musharraf tras purgar el tribunal cuando impuso un estado de emergencia el 3 de noviembre, tomó juramento al mandatario, que inmediatamente tendió la mano a los políticos rivales, dándoles la bienvenida desde el exilio como un paso hacia la reconciliación.
'Este es un hito en la transición de Pakistán hacia la completa esencia de la democracia', dijo Musharraf, que llevaba una tradicional túnica tsherwani, en el discurso que pronunció tras prestar juramento en las oficinas de la presidencia, en Islamabad.
El poder y la influencia de Musharraf, en un país que cuenta con armas nucleares y que es vital para la campaña de Estados Unidos contra Al Qaeda y su estrategia en el vecino Afganistán, podrían disminuir después de que el poderoso general cediera el mando del Ejército.
En una ceremonia oficiada el miércoles, Musharraf entregó el mando del Ejército a un sucesor elegido por él, el general Ashfaq Kayani, que está considerado como leal al presidente.
'Pakistán será más fuerte conmigo como presidente civil y con el general Kayani como jefe del Ejército', dijo Musharraf, que no mencionó cuándo podría poner fin al estado de emergencia.
Musharraf fue reelegido en una votación celebrada en el Parlamento el mes pasado, y posteriormente suspendió la Constitución, declaró el estado de emergencia y purgó el Tribunal Supremo para bloquear las reclamaciones judiciales de la oposición sobre su victoria.
/Por Robert Birsel/.*.


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