La protesta en seis de los nueve departamentos de Bolivia estuvo marcada por la tranquilidad, el bloqueo de avenidas y el cierre casi total del comercio, y pretende impedir que el Gobierno izquierdista avance con una Carta Magna que ya fue aprobada en general el pasado fin de semana.
La polémica luz verde al texto que otorgó la Asamblea Constituyente, que se reunió en un liceo militar en la ciudad colonial de Sucre, a unos 700 kilómetros al sur de La Paz, se produjo en medio de violentas protestas que dejaron muertos y heridos.
'Aquí no hubo violencia, porque no queremos darle motivos al Gobierno para que nos acuse a nosotros de violencia', dijo Marcos, un ferviente partidario del paro que paseaba junto a sus dos hijos pequeños por la plaza central de Santa Cruz, tradicional lugar de mítines políticos en la ciudad.
Además de rechazar el texto legal, la rica liga de provincias opositoras controladas por la derecha pretende reinstalar en la discusión pública sus ambiciones de autonomía del poder central, cuya sede, La Paz, está ubicada en la empobrecida región occidental del país.
En su balance final, los líderes de la movilización, reunidos en Santa Cruz, calificaron la protesta como un éxito rotundo, ya que pudieron detener la actividad casi total de los departamentos de Santa Cruz, Beni, Chuquisaca, Tarija y Pando y, en menor medida, en Cochabamba.
Estos departamentos concentran más de la mitad de la población y gran parte de su economía.
EL GOBIERNO MINIMIZA LA PROTESTA
Sin embargo, en el Gobierno consideraron que la paralización fue un fracaso, dado que, según el Ejecutivo, no habría cumplido con su llamamiento pacífico, pese a terminar sin muertos ni heridos y sólo daños menores en algunos lugares puntuales.
'El paro ha fracasado en sus objetivos. Este paro tuvo como componente esencial la violencia, el amedrentamiento y la confrontación. Por tanto, es un paro antidemocrático, lo que más ha trascendido de este paro es la violencia', dijo Rubén Gamarra, viceministro de Gobierno.
Dado que Morales quiere ver sancionada la nueva Constitución como muy tarde el 14 de diciembre, los líderes de la regiones movilizadas han decidido llevar a cabo una serie de medidas para seguir presionando para que el Ejecutivo dé marcha atrás y recoja los planteamientos constitucionales opositores.
En medio de gritos '¡Autonomía, autonomía!' el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Branco Marinkovic, llamó a todos los bolivianos a pasar 'de la desobediencia civil a la resistencia civil movilizada', sin aclarar a qué se refería con el cambio de estrategia.
Asimismo instó a realizar una huelga de hambre indefinida a nivel nacional, a partir del próximo lunes 3 de diciembre.
/Por Ignacio Badal/.*.


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