El Papa Benedicto XVI, elevó el sábado a 23 prelados, tres de ellos españoles, al rango de cardenales e hizo un nuevo llamamiento para el fin de la guerra en Irak.
Entre los nuevos cardenales se encuentran tres españoles: el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco Vicente, el arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, y el jesuita Urbano Navarrete Cortés, Rector emérito de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Con las nuevas creaciones, España pasará a tener diez miembros en el Colegio Cardenalicio, seis de ellos electores y cuatro mayores de 80 años.
Por la paz en Irak
Uno de los nuevos cardenales es Emmanuel III Delly, el patriarca de los caldeos babilonios establecido en Bagdad, y el Papa usó la solemne ocasión para expresar su preocupación por el conflicto en Irak.
Hablando sobre Delly durante la ceremonia en la Basílica de San Pedro, el Papa Benedicto XVI dijo que los cristianos en Irak "sentían en carne propia las dramáticas consecuencias de un prolongado conflicto".
Los caldeos son el mayor grupo cristiano de Irak y su creencia es una de las más antiguas de la Iglesia Católica.
Muchos caldeos iraquíes han emigrado desde el comienzo de la guerra. El Vaticano ha expresado su preocupación porque la antigua tradición caldea en Irak pueda quedar reducida, dado que muchos abandonan el país para escapar de la violencia.
Vistiendo trajes dorados, el Papa dijo en su sermón que había nombrado cardenal al patriarca iraquí para expresar su cercanía espiritual con los que sufren en Irak.


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