El acuerdo, inédito en Francia, fue suscrito por el presidente de la República, Nicolas Sarkozy, y unas cincuenta asociaciones del sector, entre ellas la de Proveedores de Acceso a Internet (FAI).
Hasta ahora reticentes, los proveedores se comprometieron a tomar medidas represivas contra los "pequeños" piratas que descarguen principalmente música y películas de forma ilegal.
Persecución
En primer lugar, el acuerdo prevé la creación de una autoridad independiente que enviará, a través de la FAI, hasta dos correos electrónicos de advertencia a los internautas fraudulentos.
Si el cliente persiste en su práctica ilegal, el proveedor suspenderá o incluso podrá rescindir el contrato entre ambos y cortar el acceso a internet.
Asimismo, un nuevo registro identificará a los piratas reincidentes, según el acuerdo.
Sarkozy considera que es "un momento decisivo para el advenimiento de un internet civilizado" al tiempo que denunció "los comportamientos medievales" que, bajo el pretexto de que se trata de contenidos digitales, incitan "al robo".
La asociación de defensa de los consumidores UFC-Que Choisir denunció de inmediato esta iniciativa al calificarla de política "represiva".
La "rescisión punitiva" del contrato con el proveedor "es contraria a numerosos principios constitucionales, en particular la presunción de inocencia", criticó la asociación.
En agosto de 2006, el Gobierno francés ya aprobó una ley que prevé un castigo de hasta tres años de cárcel y 300.000 euros de multa para los internautas que descarguen ilegalmente obras culturales protegidas.




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