La productora japonesa, Michiyo Yoshizaki, fue quien me envió el guión. Vive en Londres y, al coproducir con España, se acordaron de mí.
Hay que ir a Cuba antes de que muera Castro... ¡te enamora por completo!"
Una pasada. Hay que ir antes de que muera Castro, porque no decepciona: te enamora por completo. Fueron tres semanas de rodaje maravillosas, por calles llenas de música, gente bailando y riéndose. Su arquitectura también me fascina, por el contraste entre lo que fue y es ahora. Su decadencia es brutal, maravillosa. Y la gente es impresionante, son bondadosos y agradecidos.
Tu personaje también lo es.
Sí, tiene mucho que ver con ellos. Se ven muchas chicas que se acuestan con hombres para poder salir adelante, algo muy difícil en Cuba. No es el tema principal de la película, pero el dinero y el sexo están allí.
No debe sobrevalorarse mi trabajo con el acento: es mi obligación como actriz"
Practiqué ambos idiomas con un cubano. Repetía las frases en los dos idiomas para tener esa entonación. Dan mucha importancia al acento de los actores, pero no debe sobrevalorarse: ¡es nuestro trabajo, tenemos que ser capaces!
En Arritmia también bailas...
Practiqué un mes con Ángel Rodríguez, que bailó con Nacho Duato y ahora es coreógrafo. Hice mucho ballet clásico de pequeña, pero fue durísimo volver... ¡el cuerpo no olvida, pero sí que se oxida! En otras películas he bailado flamenco, música contemporánea o la danza del vientre, pero en ésta era complicado estar a la altura exigida porque tenía que hacerlo con profesionales.
Fernán Gómez era un sabio maravilloso. La persona que más me ha impresionado en el cine"
Lo necesitaba para 'meterme' en el personaje. Las cubanas son muy físicas: te tocan mucho, llevan ropa muy ajustada, son carnosas. Era imposible encarnar una con mi cuerpo: tengo curvas pero soy delgada. Necesitaba tener 'tripilla', ponerme braga y pantalones más pequeños, para que asomara la carne. Necesitaba sentirla, enseñar la piel.
Ha muerto Fernando Fernán Gómez, ¿trabajaste con él?
No, pero participé en La silla de Fernando, el documental de David Trueba, como técnico de sonido. Cada día íbamos una actriz al rodaje para conocerle: Elena Anaya, Leonor Watling, yo... Fernando es la persona que más me ha impresionado en el cine. Bastaba escucharle unos minutos para saber que era un sabio, un hombre maravilloso.


















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