La movida madrileña anda de capa caída. Salir de copas, a bailar o a cenar ya no está de moda, y una de las razones es... la hipoteca. «La gente está cada vez más hipotecada , por lo que tiene menos poder adquisitivo y decide quedarse en casa por la noche», explica Vicente Pizcueta, secretario general de Empresarios por la Calidad del Ocio (ECO).
Los resultados de la encuesta, realizada entre mil familias madrileñas por la Cámara de Comercio, son concluyentes. Desde 2002 las salidas nocturnas a discotecas se han reducido un 25%: de 22,5 veces de media al año en 2002 a 17,1 en 2006. El dato es aún más significativo si se tiene en cuenta que desde 1994 venía creciendo.
En cuanto a bares de copas, la media ha pasado de 34,5 en 2002 a 28,7 en 2006 (un 17% menos). El número de salidas a comer y a cenar en restaurantes también ha disminuido: de 25,8 veces al año en 2002 a 22,9 en 2006, un 12% menos.
El carné por puntos
El mismo estudio también refleja los motivos a los que los encuestados achacan su falta de ganas de marcha: la pérdida de poder adquisitivo (el primero) y la subida de los precios; pero hay otros factores, según Pizcueta, «como el carné por puntos, la presión de los horarios, el botellón y la demografía (cada vez hay menos jóvenes, que son los que más salen)», afirma.
Baja todo el ocio, menos el teatro
La encuesta de la Cámara de Comercio estudia el resto de formas de ocio. El número de salidas al cine, a conciertos y a actividades deportivas disminuye. Únicamente crece el teatro (de 4,6 salidas al año en 2002 a 5 en 2006). Lo que refleja, según los empresarios, el triunfo del modelo anglosajón de ocio: reunirse en casa antes que relacionarse fuera.
«Ya no me acuerdo del último sábado que salí de marcha»
Rosa Hernández. Operadora. 28 años. «La última vez que salí de noche fue hace dos semanas, a cenar con unos amigos. Luego nos tomamos una copa. Últimamente voy poco de marcha. Antes, con 23 años, lo hacía por lo menos tres veces a la semana, sobre todo con el botellón. Pero ahora los cubatas están carísimos. Me parece excesivo pagar diez euros por garrafón».
Matthew Taylor. 36 años (12 en Madrid). «Me iba más de copas incluso en Inglaterra, claro que por aquel entonces era universitario y había fiesta hasta los jueves. Desde hace diez años salgo tal vez dos veces al mes, muchas de ellas a cenar; la presión de tener niños pequeños pesa mucho. Prefiero dedicar mi tiempo de ocio al deporte o a irme a la montaña».
Bienvenido González. Visitador médico. 52 años. «¡Buf!, ya ni me acuerdo de la última vez que salí de noche. Una vez que tienes hijos, los gastos y las responsabilidades se multiplican. Lo que solemos hacer es ir a reuniones en casas de amigos, pero poco, una vez al mes. En mis tiempos salía bastante. Era una buena forma de hacer contactos y relacionarse».


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