José Luis Zoreda: "La ciudad de Madrid está a punto de estallar contra el turismo"

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José Luis Zoreda: "La ciudad de Madrid está a punto de estallar contra el turismo"

José Luis Zoreda
José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur. (JORGE PARÍS)

El representante del sector turístico español José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur (alianza para la excelencia turística que agrupa a los principales sectores turísticos españoles), se muestra preocupado por las muestras contra el turismo que se están produciendo en algunos lugares.

Lo achaca al crecimiento descontrolado y desbordado de las viviendas turísticas.

¿Este año también habrá problemas de reservas de última hora?
Habrá problemas incluso algo más intensos que el año pasado. Lo que está generando mayor dificultad para que la demanda española encuentre capacidad alojativa, pero además flujos mayores de españoles que se van al extranjero. Al final habrá zonas turísticas donde, si el cartel de completo no está puesto, les queda muy poco.

Lo que hará subir los precios.
Si la pregunta es si nos estamos saliendo de precios, la respuesta es que estamos en la dirección correcta. España tuvo que hacer un esfuerzo durante la crisis de contención para poder competir con unos países del Mediterráneo que, cuando han acusado sus problemas, son un 25 o 30% más baratos. La estrategia de España no puede ser aguantar y aguantar precios.

La estrategia de España no puede ser aguantar precios

Lo que no significa que esté diciendo que debamos ser un país para millonarios. En absoluto, pero hay que saber cobrar por lo que realmente ofrecemos. Por tanto, subir los precios está en línea con algo obligado desde hace tiempo de ir aspirando a segmentos de demanda que pueden dejar mayores beneficios en algunos destinos.

¿Esta subida de precios es pues estructural, no coyuntural?
La medida del éxito no está en batir récords de afluencia. Es una lectura que hacen los políticos, quienes dan una importancia radical al número de turistas, pero para cualquier empresario lo relevante es la cuenta de resultados. La estrategia de España para no sobresaturar los destinos es cobrar todo lo que se pueda si somos capaces de dar una calidad acorde con ese precio. Si caen algunos segmentos porque somos algo más caros, pero recuperamos otros que paguen más, estaremos en la ecuación correcta.

¿Cree que para la calidad que se ofrece en España los precios están bajos?
España tiene con diferencia la mejor capacidad alojativa en relación calidad-precio. Y no estoy hablando de los hoteles de seis o siete estrellas, sino del hotel promedio de dos o tres estrellas. El tres estrellas en España equivale a un cuatro o cinco en París o Italia. La calidad de nuestros alojamientos hoteleros es impecable. Lo que tenemos que conseguir es que se nos valore por arriba, es decir, que seamos capaces de vender más caro, porque estamos ofreciendo mucha calidad. ¿Vendrá menos gente? Es que nos va a pasar, porque según calculamos, tenemos entre 12 y 14 millones de turistas prestados desde las primaveras árabes.

Tenemos que ser capaces de vender más caro

¿Cómo máximo 60 millones de turistas?
Hace 5 años estábamos en cincuenta y tantos millones, que ya es una cifra muy considerable. No son crecimientos normales, sino por circunstancias ajenas, y tenemos que ser capaces de fidelizar todo los que podamos. Pero si en vez de 80, son 70, pero dejan más derrama, vienen a lo largo de más meses y generan una percepción de más valor para la ciudadanía, estaremos bien. Y no debemos obsesionarnos con que si no pasamos de 80 millones a 100, algo estaremos haciendo mal. Lo estaremos haciendo mal si la ciudadanía percibe que el turismo, en vez de mejorar su calidad de vida, se la complica.

La calidad de un destino no se limita a los hoteles.
Todos nos movemos para hacer algo; jugar al golf, ver pajaritos, ir al museo… Es lo que conforma el atractivo de los destinos. Y en algunos de los pioneros hay que hacer un esfuerzo de reconversión para adaptarnos a las exigencias del público. Si queremos otro perfil de turistas, tendremos que ir mejorando nuestra oferta por una más experencial y, en algunos casos, cambiar el urbanismo. Todavía tenemos un reto importante en lo que nosotros calificamos como valorizar la oferta turística española.

¿A qué se debe la mala percepción del turismo en algunas zonas de España?
De momento ha afectado a Barcelona y algunos sitios de Baleares, pero amenaza a ciudades como Madrid, Valencia, Sevilla y Málaga. Para nosotros, la principal fuente del problema es el crecimiento irregular y desbocado de las viviendas de uso turístico. Ahora mismo, hay más plazas alojativas comercializadas en plataformas en internet que en la oferta reglada.

Si no se hubieran permitido, pues la gran mayoría está en situación irregular, no habría existido capacidad para alojar a estos 30 millones que nos han venido de más. Hicimos un estudio y en Barcelona había alrededor de setenta y tantas mil plazas en viviendas, el 90% irregulares, y apenas 40.000 regladas. Las primeras, desarrolladas en seis años, y las segundas, en dos siglos.

¿Cómo les afecta esta sobreexplotación turística?
Nos incomoda que nos metan en el mismo saco y que el Ayuntamiento de Barcelona trate a todos por igual; no nos parece equitativo que los que tienen que declarar, cumplir con las normativas, emplear a personas… estén sometidos a una discriminación similar a una oferta de apartamentos que está impidiendo, de alguna forma, que los residentes de toda la vida puedan vivir en sus barrios al subir los alquileres.

Se argumenta también contra los cruceros

El otro día estuve en Madrid en una reunión con dos concejales de Podemos en la que había asociaciones vecinales cuyas críticas fueron demoledoras, con cosas como: "No os hemos votado para que abandonéis la ciudad o la ciudad se está pervirtiendo y banalizando con gente con maletitas por todos sitios"; o los comerciantes que se quejan de que ha cambiado el perfil del consumidor y ya no tienen sentido las tiendas de barrio, que se están reconvirtiendo en bares que abren hasta las dos de la mañana. Por eso digo que Madrid está a punto de estallar.

En otras ciudades se argumenta también contra los cruceros. Me contaba el alcalde de Palma lo que supone que lleguen 5 barcos a la vez, cada uno con 4.000 pasajeros, y a las once de la mañana haya 20.000 personas paseando. Es invivible. Pero además, como el barco es todo incluido, compran dos postales, un helado, un café y poco más.

Algunos ayuntamientos han tomado medidas, pero no hay una política común. ¿Debería hacer algo el Gobierno?
Forma parte de la descentralización de las competencias turísticas. Ha habido comunidades más valientes, otras más timoratas, pero sin unidad de acción. Estamos pidiendo al Gobierno que actúe, también porque algunas comunidades son conscientes de que el fenómeno las sobrepasa, para establecer una política de estado frente a estos monstruos internacionales.

Muchas de estas plataformas actúan con una desfachatez bochornosa

Porque la segunda parte es que muchas de estas plataformas actúan con una desfachatez bochornosa, jactándose del incumplimiento de la ley que, según ellos, no les afecta porque son multinacionales que se autopresentan como paladines de la nueva economía digital.

Como, según ellas, son meros tablones de anuncios, no tienen por qué cumplir una ley que no les afecta. Este juego en el que se conjuga el incumplimiento de la ley por parte de las plataformas, una cierta laxitud de las administraciones públicas y la falta de coordinación ha dado lugar a esta explosión que se ha notado menos en la competencia desleal por la fuerte demanda de los últimos años que atenúa el efecto sobre el alojamiento regulado. Pero esta competencia desleal se hará más evidente el día que esta demanda prestada se vaya a otros países.

¿Qué supone para la oferta reglada las medidas adoptadas?
A Exceltur le preocupan los movimientos de reacción ciudadana, que no los genera, aunque parezca clasista, el hotel de cinco estrellas de Four Seasons que se cargó el Ayuntamiento de Barcelona. O, como me contó el presidente de la Cadena Sol, la inversión que tiene parada de 140 millones de euros para un hotel en Barcelona porque está metido en la misma moratoria con los pisos turísticos. Hay que llamar a las cosas por su nombre. La vivienda turística ya no es la oportunidad para sacarse un sobresueldo. Eso es un 1% del total, el resto son profesionales que están encontrando lagunas jurídicas para ejercer una actividad legítima, pero con unas reglas que no se ajustan a las del resto del sector.

También la Unión Europea, que partía del buenismo de la economía colaborativa, está cambiando su percepción. Un informe de la UE detecta que el 10% de los clientes de Airbnb genera el 65% del negocio. Esto no es la señora María, son empresarios como una señora de Baleares con 722 apartamentos colocados en Airbnb. Esto no es economía colaborativa, es economía pura y dura que tiene que cumplir las reglas. Hasta la pensión más humilde tiene que declarar todas las noches ante la Policía, con DNI y nombre y apellidos, quién está alojado. Y los pisos turísticos pueden ser un foco de inseguridad.

El 10% de los clientes de Airbnb genera el 65% del negocio

¿Qué está haciendo, pues, el Gobierno central?
Hay medidas segmentadas. El Ministerio de Hacienda acaba de sacar un proyecto que pretende poner orden en las viviendas turísticas para identificar todas las operaciones sujetas al pago de impuestos. Pero no basta dictar la ley, sino hacer que se cumpla. Para lo cual, y esto es lo importante, obliga a las plataformas a dar información de todas las operaciones que intermedien dando el número de registro, los datos del piso, el nombre del propietario y el rendimiento obtenido.

Es pasar del cero al infinito, pues solo la plataforma puede asegurar esto, ya que no hay inspectores suficientes para ir casa por casa. Como el Ayuntamiento de Barcelona, que tiene 200 inspectores y ha ideado un sistema premiando la delación de los vecinos que acusen a los que están alquilando. Además, pronto va a haber un decreto del Ministerio del Interior para que también las viviendas de alquiler faciliten todas las noches quién está hospedado.

Otro fenómeno que también genera malestar ciudadano es el gamberrismo de turistas.
Gente que no se comportaría así en sus países. Hablaba con un empresario de una de estas zonas conflictivas y me decía que habían hecho esfuerzos para evitar este tipo de clientes, no vendiendo a los turoperadores para que no vengan en grupo y no vender por menos de un cierto precio. Pero vienen y no podemos discriminar. Volvemos a lo mismo, si se van subiendo los precios, vamos dejando fuera a cierto tipo de gente. Y aunque pueda sonar clasista, estamos en una situación en la que no nos podemos permitir esta imagen internacional, ni la falta de empatía por los turistas, uno de los principales atractivos de España.

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