Iban Mayo no puede respirar tranquilo ante la persistencia de la Unión Ciclista Internacional (UCI) en buscar un positivo del ciclista de Igorre. Y su futuro en el Saunier Duval, tampoco.
Tras dar positivo por EPO en un control que tuvo lugar durante el pasado Tour de Francia, el contraanálisis de la muestra B dio negativo por dos veces, tanto en el laboratorio de Sidney como en el de Gante, por lo que Mayo, tras una espera excepcionalmente larga para estos casos, quedaba libre de toda culpa.
Pero la UCI no quedó conforme con el resultado y está dispuesta a realizar una nueva prueba con esa muestra B, una prueba que se celebrará entre el miércoles y el viernes en el laboratorio francés de Châtenay-Malabry.
Anne Gripper, responsable del departamento antidopaje de la UCI, aseguró que el contraanálisis se repetirá, aún con la ausencia del corredor, que ha mostrado su oposición a esta decisión, o de alguno de sus representantes.
No es la primera vez que Mayo está de actualidad por asuntos extradeportivos, especialmente tras el falso positivo en el Giro 2007, cuando mostró unas cantidades anormales de testosterona, sustancia que su organismo produce de forma natural en porcentajes elevados.


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