El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez, ha señalado que no es acertado volver al pasado para reabrir heridas, atizar rencores y alimentar las desavenencias, al referirse a las recientes beatificaciones de mártires en Roma y al aludir a la Ley de la Memoria Histórica.
Blázquez ha abierto la Asamblea Plenaria de los obispos con un discurso que centró en los mártires, el reciente nombramiento de cardenales y obispos españoles, la primera visita de Juan Pablo II a España el 31 de octubre de 1982, y las migraciones.
Mártires y reconciliación
Tras felicitar a nuevos cardenales recientemente nombrados y al nuevo obispo auxiliar de Madrid, Ricardo Blázquez centró su discurso en el reciente acto de las beatificaciones de 498 mártires en la Plaza de San Pedro del Vaticano.
El también obispo de Bilbao expresó su deseo de que los historiadores contribuyan a que se haga "plena luz sobre nuestro pasado: Qué ocurrió, cómo ocurrió, por qué ocurrió, qué consecuencias trajo".
La memoria colectiva no se puede fijar selectivamente
Tras afirmar que cada grupo humano, como la Iglesia católica, tienen derecho a rememorar su historia y a cultivar su memoria colectiva "porque de esta manera profundizan también en su identidad", Blázquez dijo que esa actualización del pasado, "además de ensanchar la conciencia compartida puede sugerir actuaciones de cara al futuro, ya que memoria y esperanza están íntimamente unidas".
Miramos al pasado con el deseo de purificar la memoria, de corregir posibles fallos
Para el obispo de Bilbao la búsqueda de la convivencia en la verdad, la justicia y la libertad debe guiar el ejercicio de la memoria, y recordó que un cristiano no puede dejarse llevar del odio, aunque sea en nombre de la justicia.
"Habrá momentos para dar gracias por lo que se hizo y por las personas que actuaron", y probablemente en otros y ante actuaciones concretas, "sin erigirnos orgullosamente en jueces de los demás, debemos pedir perdón y reorientarnos", añadió Blázquez citando a "la purificación de la memoria" a la que invitó Juan Pablo II.
Dijo también el prelado que aunque "nosotros nos referimos a los mártires cristianos, mostramos nuestro respeto a las personas que han mantenido sus convicciones y han servido a sus causas hasta afrontar las últimas consecuencias".
La herencia de Tarancón
Dentro de este mensaje conciliador es donde ha encontrado su sitio el homenaje a la figura del cardenal Vicente Enrique y Tarancón, del que se está celebrando el centenario de su nacimiento. "Nuestra memoria -dijo el presidente de la CEE- es homenaje y reconocimiento de su persona y de su obra. Fue, en una coyuntura crucial, un don de Dios para la Iglesia y la sociedad española".
Se propuso, dijo Blázquez citando al propio Tarancón, "dos objetivos: aplicar a España las enseñanzas del Concilio Vaticano II en lo referente a la independencia de la Iglesia de todo poder político y económico, y procurar que la comunidad cristiana se convirtiese en instrumento eficaz de reconciliación para superar el enfrentamiento entre los españoles que había culminado en la guerra civil".
"Buscó siempre la concordia, respetando la pluralidad y fomentando el diálogo; con buen instinto supo rodearse de valiosos colaboradores", señaló finalmente Bláquez.




Rubalcaba a Rajoy: "Esa no es la forma de crear empleo"
La reforma solo tiene 2 medidas concretas para nuevos contratos
Mengual: "Me retiro porque ya no era feliz"
Irán deja de exportar petróleo a a seis países europeos
Seis planes para disfrutar el carnaval
Muere el batería de la banda finlandesa Lordi
La economía de la zona euro se contrajo en 2011
Canadá debate un sistema de control de Internet



¡Sé el primero en hacerlo!