Cuatro días después del terrible paso por Bangladesh del ciclón Sidr, los equipos de rescate continúan la búsqueda de supervivientes entre los más de 1.000 desaparecidos.
Mientras, decenas de miles de afectados que siguen viviendo a cielo abierto, sin alimentos, agua potable, medicinas ni suministro eléctrico, sobre todo en los distritos costeros (la zona más afectada del país), esperan recibir un primer envío de los millones de dólares comprometidos por Naciones Unidas, la Unión Europea y países como Alemania y España, cuya primera aportación será de 750.000 euros.
El recuento provisional de muertos supera ya los 2.500, aunque, según un portavoz de la Cruz Roja, fácilmente podría llegar a los 3.000, ya que hay unos siete millones de damnificados, entre ellos cerca de 1.500 heridos. El presidente de la organización en el país, Abdur Rob, llegó incluso a plantear la posibilidad, de acuerdo con experiencias pasadas, de que el cómputo final pudiera superar los 10.000 fallecidos.
Calificado por los oficiales de Meteorología como el peor ciclón en décadas, el Sidr (Ojo, en bengalí) barrió la línea de costa de Bangladesh con vientos de hasta 233 kilómetros por hora y causó una crecida del mar de cinco metros, en un país donde 60 millones de personas viven a menos de diez metros sobre el océano.
Con mucha menor intensidad entró en las regiones de Assam y Tripura, en el noroeste de la India, aunque con la fuerza suficiente como para herir a 20 personas y destruir unas 800 chozas.
Será cada vez más frecuente
«La última vez que un ciclón tan fuerte golpeó Bangladesh, en 1991, murieron más de 138.000 personas», recuerda Heather Blackwell, directora de la organización humanitaria Oxfam en el país. Con este dato quiere señalar el buen trabajo de las organizaciones de ayuda y organismos locales a la hora de preparar a los ciudadanos para este tipo de catástrofes. Sin embargo, alerta de que los científicos han anticipado que situaciones meteorológicas como ésta serán cada vez más comunes debido al efecto invernadero y que las poblaciones más pobres del mundo, como Bangladesh, serán las más castigadas. «Es vital que los países más ricos reduzcan sus emisiones de carbono», asegura.
Arrasó con sus casas, animales y cultivos
El Ministerio de Gestión de Desastres ya ha publicado los primeros cálculos sobre los efectos del huracán, que de momento cifra en 2.700.000 de afectados (Cruz Roja calcula entre seis y siete millones), 242.000 animales muertos, 273.000 casas arrasadas y 7.340 hectáreas de cultivo completamente destruidas, entre el 50% y el 95% del total en las zonas costeras.


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