Suben el pan, la leche, los tomates y muchos productos básicos mientras los expertos discuten si es por esto o por aquello. Antes había aumentado el precio del aceite de oliva, quizá por la fama que tiene la dieta mediterránea, porque mientras en el comercio se disparaba, Bruselas pedía a los cosechadores que arrancaran árboles porque había exceso de producción. ¿Quién lo entiende?
Ahora parece que el coste de los cereales alcanza cotas máximas porque se usan para producir biocombustibles. Y llevamos años reduciendo su producción por ser poco rentable para muchos agricultores. ¡Con la cantidad de profetas que hay en las emisoras de radio, en los púlpitos de algunas iglesias y en los atriles de los parlamentos, y a ninguno se le había ocurrido que eso podía pasar!
Les da igual: el mercado siempre se ajusta solo por el esfuerzo de los ciudadanos, que son quienes pagan todo, IVA incluido.


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