El primer caso de divorcio real tuvo lugar en 1900, cuando la infanta Eulalia, hija de Isabel II y de Francisco de Asís, se divorció de su primo hermano Antonio María de Orleans, hijo de los Duques de Montpensier, causando un escándalo para la época.
Ese mismo año Don Alfonso de Borbón y Battemberg contrajo un nuevo matrimonio, esta vez con Doña Marta Rocarfor y Altazarra, pero se volvió a divorciar poco antes de su muerte, en 1938.
Por último, en 1939 el infante Jaime, hermano del Conde de Barcelona, Don Juan de Borbón, padre del Rey, se separó de su esposa, Emmanuela Dampierre.
Desde entonces la Familia Real española no se había visto envuelta en ninguna otra ruptura matrimonial hasta hoy, cuando los Duques de Lugo han anunciado una "separación temporal" tras casi trece años de vida en común.
El amor también se acaba en las monarquías europeas
En las monarquías europeas tampoco son novedosas las separaciones de los matrimonios reales.
La más sonada fue el divorcio de la princesa Diana del príncipe de Gales, aunque también los dos hermanos de Carlos de Inglaterra, Andrés y Ana, y los príncipes de Dinamarca, Joaquín y Alexandra, hicieron públicas sus desavenencias conyugales.


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