La señora Julia puede decir, orgullosa, que sobre su pastel de cumpleaños lucían tres cifras luminosas que conmemoran sus 110 años.
Nació en 1897 y ya ha visto tres siglos. Julia se casó con un acomodado empresario y se exiliaron a Francia durante la Guerra Civil. Quedó viuda y sin hijos, pero cuenta con una extensa familia de sobrinos que llegan hasta los tataranietos.
Puede presumir de ser centenaria sin tomarse ni una sola pastilla, y sus análisis pueden pasar fácilmente por los de una joven. Sus familiares dicen que el secreto consisite en haber vivido una vida sin preocupaciones.
Lo cierto es que las fotos de su 110 cumpleaños van a ocupar un lugar especial en su álbum de recuerdos.


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