Lucian P., rumano afincado en Barcelona, fue apresado al ser confundido por una víctima como su asaltante, a partir de la foto de la cámara de un cajero.
Los agentes irrumpieron vestidos de paisano en el domicilio del detenido, en la calle Àusias March de Barcelona, cuando éste se disponía a salir del portal junto a su novia y un amigo común. La Fiscalía sostiene que los policías lanzaron a Lucian P. al suelo y le esposaron por la espalda, propinándole puñetazos por el cuerpo y patadas en la cabeza. Además, amenazaron de muerte al detenido y le llegaron a colocar una pistola en la boca para que confesara su implicación en robo.
Por estos hechos, el fiscal pide 10 años de prisión para los mossos Jordi P. B.; Joan S. P. y Manuel F. M.; siete años para Fernando C. L. y tres para Alejandro A. A. Se exculpa al sargento que capitaneó la detención por no ordenar los malos tratos, las lesiones ni el atentado contra la integridad moral que juzgan. Interior no expedientó a los cinco agentes.
Sigue el caso Bikini
El joven que denunció a tres mossos por apalearlo en la comisaría de Les Corts después de pelearse con ellos en la discoteca Bikini ha solicitado la intervención del Síndic de Greuges para que la Generalitat responda a las instancias sobre el caso.


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