Las gigantes agroalimentarias Kraft (de la que dependen los chocolates Milka) y Nestlé (que gestiona Nescafé) están sorteando conflictos derivados del uso indebido de su imagen.
Cada una los ha superado con diferente suerte. Así, Kraft ha demandado a una costurera francesa que registró el dominio
www.milka.fr. La mujer se llama
Milka Budimir y promociona sus negocios familiares a través de su página web. Kraft le reclama 6.500 euros por utilizar este nombre, que coincide con el de la marca de chocolate. Por su parte, Nestlé tendrá que compensar con 12 millones de euros a
Russell Christoff, que durante años trabajó como modelo. Utilizaron, sin pedirle permiso, su imagen para promocionar los envases del famoso café soluble instantáneo.
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