Cuando ratones normales y obesos fueron tratados con MIC-1, éstos comían menos y perdían mucho peso. Este experimento sugiere que que la molécula podría ser utilizada también en casos de obesidad severa.
"Esta investigación nos ha proporcionado una mejor comprensión de la parte del cerebro que regula el apetito", ha explicado Herbert Herzog, director de investigación nerológica del Garvan Institute de Sydney.
"El cuerpo envía complejas señales químicas al cerebro, que las interpreta y devuelve respuestas, en este caso comer o no comer", explicó Herzog. Los descubrimientos sobre la MIC-1 fueron publicados en el último número de la revista 'Nature Medicine'.




Toxo y Méndez llaman a convertir la calle en un 'hervidero'
La reforma solo tiene 2 medidas concretas para nuevos contratos
El Barça pasa el examen de Leverkusen gracias a Alexis y Messi
Rafa Nadal y Bar Refaeli se quitan juntos la ropa
De la favela a presidenta de la pretrolera más importante de Brasil
El eurogrupo aplaza la reunión sobre el rescate griego
Madrid 2020 sigue con su candidatura
El PSOE admite que el partido tiene un "lío" en Andalucía



¡Sé el primero en hacerlo!