Mari Carmen Muñoz, una vecina de Madrid, se llevó un susto tremendo el pasado 1 de noviembre, Día de Difuntos, al volcar el contenido de un bote de tomate frito en los macarrones que preparaba para su familia.
Lo pinché con el tenedor y creía que era carne, luego lo lavé y parecía oreja, pero está claro que no"
"Lo pinché con el tenedor y creía que era carne, luego lo lavé y parecía oreja, pero está claro que no". Lo que esta madrileña tenía en el fregadero era una masa irreconocible de restos de animal, algo más parecido a unas vísceras que a una oreja.
Mari carmen intenta ahora ponerse en contacto con el fabricante de tomate y los responsables de Consumo de la Comunidad de Madrid para denunciar el incidente, aunque aún no lo ha conseguido.



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