El testigo de la agresión que sufrió una menor ecuatoriana el pasado 7 de octubre a los Ferrocarriles de la Generalitat catalana ha asegurado en sendas entrevistas en Olesa Radio y TV3 que algunos programas de televisión le han ofrecido hasta 3.000 euros a cambio de su testimonio y reiteró que en el mismo vagón había otros dos hombres que "no hicieron nada" por "miedo".
Este argentino de 23 años afirmó que ha sido víctima de una persecución mediática y lamentó que "todo el mundo" haya "juzgado" su vida sin conocerle. Esta versión dista mucho la que se ha apuntado desde algunos medios, y además, ofrece nuevos detalles sobre la citada agresión, como por ejemplo que él no fue el único testigo de los hechos y que, además, él también fue amenazado por Sergi Xavier. Sin embargo, ha recalcado que nadie en Olesa lo ha increpado por no haber actuado.
El joven denunció el trato de los medios respecto a la noticia y recordó que en el vídeo de la cámara de seguridad del vagón, emitido por todas las televisiones, su cara no aparecía difuminada.
"La primera vez que lo vi habían tapado la cara de la chica y del agresor, pero la mía no, y se me podía reconocer", lamentó, al tiempo que añadió que sólo presenció cinco segundos de la agresión, los cinco finales, y que en aquel breve espacio de tiempo sólo pensó que si increpaba al agresor, corría el peligro de que éste lo pudiera atacar.
Prieto afirmó que lo único que quiere ahora es volver a hacer vida normal y, finalmente, ha decidido hacer declaraciones por voluntad propia y sin cobrar para desmentir algunas de las cosas que se han dicho en los medios de comunicación sobre la agresión racista. De hecho, el joven ha asegurado que el agresor también lo amenazó y que si no actuó, tal y como se ha criticado desde algunos sectores, fue por miedo.
"Moro", "ya le cogeremos, le mataremos"
En este sentido, Prieto se defendió de aquellos que le acusan de no haber hecho nada para ayudar a la menor ecuatoriana y justificó su actitud explicando que "no sabía qué hacer" porque "tenía un poco de miedo y no entendía por qué ese chico hacía eso". Por si fuera poco, el joven cree que el agresor no iba borracho, al contrario de lo que el propio Sergi Xavier declaró ante el juez.
Prieto explicó que Sergi Xavier iba hablando por su teléfono móvil, diciendo cosas como "moro" y "ya le cogeremos, le mataremos". Según el testigo, el agresor actuó por motivos racistas, ya que cuando la menor le preguntó por qué le pegaba, éste le espetó: "Por inmigrante, por puta inmigrante".




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