Felipe González ha celebrado discretamente en Lima, rodeado por algunos de sus antiguos colaboradores, el 25 aniversario de su histórica victoria en las urnas, donde recordó buenos y malos momentos del largo Gobierno que presidió en España.
"Esos 25 años los celebré viajando de Santiago a Lima, a una cierta distancia del epicentro de la efeméride. Tomar distancia de eso, para mí, es un cierto alivio", comentó ante el II Foro Perú-Unión Europea, organizado por el ex ministro socialista Carlos Solchaga y donde fue el invitado de honor.
Yo estaba harto de 14 años de Gobierno, pero no me gusta perder, me faltó un debate o una semana más de campaña
Entre los asistentes se encontraban, además, la que fuera portavoz de su Gobierno, Rosa Conde, y la actual secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez.
"Aún me resisto a meterme en los archivos, todavía quiero tener la mente abierta para ver qué pasa en el mundo", matizó tras agradecer las palabras de Solchaga, quien en su presentación hizo un recuento de los 14 años del gobierno de González (1982-1996).
Recuerdo a Adolfo Suárez
Recordó que Adolfo Suárez, su predecesor, había hecho su tarea: "Garantizar la supervivencia de la experiencia democrática de la transición en medio de amenazas muy serias".
La ventaja de aquella época era que "estaba relativamente claro lo que teníamos que hacer, incluso el libreto que teníamos que representar, lo habían representado los europeos, no había mucho que inventar", dijo González.
Estaba relativamente claro lo que teníamos que hacer, incluso el libreto que teníamos que representar
Pero también habló de dificultades: "Hicimos cosas, que eran fáciles de hacer porque no eran complejas, lo difícil era vencer la resistencia".
Una votación muy amplia
"Tuve la fortuna de tener una votación muy amplia, un parlamento con 202 diputados de un total de 350, y el apoyo de quienes no me votaban ni me iban a votar, también de tener algunos ministros que no eran tozudos, sino navarros, como Solchaga".
En su relato, que intercaló con críticas al proceso de construcción europea, a su 'tribu ideológica', como llamó al socialismo, a los empresarios y a los gobiernos latinoamericanos, que tachó de "ineficaces", concluyó que, pese a perder las elecciones de 1996, fue por sólo un punto.
"Yo estaba harto de 14 años de Gobierno, pero no me gusta perder, me faltó un debate o una semana más de campaña, y todavía hoy lo pienso", aseveró antes de despedirse entre los aplausos del público y arropado por sus correligionarios.



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