El galardón es el fruto de la colaboración entre la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) -cuya Presidencia de Honor detenta Doña Sofía-, La Academia de Cine, la Federación de Productores Audiovisuales (FAPAE) y la Entidad de Gestión EGEDA.
Nunca me habían dado un galardón por ser un buen chico"
Un emocionado José Luis Borau subió al estrado para recibir de manos de la Reina este "premio inmerecido", ante un auditorio donde se encontraba el ministro de Cultura, César Antonio Molina, el director del ICAA, Fernando Lara, o el presidente de FAD, José Ángel Sánchez Asiaín.
Allí estaban también los miembros del Jurado: Ángeles González Sinde, Enrique Cerezo, Pedro Pérez, Leonor Watling, Montxo Armendáriz y Diego Luna. Y varios amigos y compañeros de profesión, como Icíar Bollaín, Marisa Paredes, Manuel Alexandre, o Teddy Villalba.
"Nunca me habían dado un galardón por ser un buen chico. Y además no lo soy. Por eso, lo vivo con asombro y pánico", apunta Borau, quien recuerda cómo en un homenaje, el premiado confesó: "No hay nada mejor que un premio que no es merecido".
No hay mayor regalo que ser querido"
Borau creyó entonces que se trataba de "un toque de humor y una pizca de cinismo". Pero hoy está totalmente de acuerdo: "Es una situación deliciosa, pues si te lo dan es porque te quieren. Y no hay mayor regalo que se pueda dar a un hombre que el ser querido. El amor nos abriga de la vida, y ser querido en vida es la antesala de la gloria".
El realizador, guionista, productor, ex presidente de la Academia y profesor habló del cine como de su "adicción". Es, dijo, "esa ventana abierta que nos permite asomarnos a otros seres, a otros tiempos y a otras vidas, para vivirlas en carne propia, o en la imaginación".
La presidenta de la Academia de Cine, Ángeles González Sinde, recalcó la postura "moral y vital" de José Luis Borau, un cineasta del que "lo social transita toda su obra".















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