El dispositivo, "similar a una trampa para ratones" y con un precio de un rand (12 centavos de euro), puede ser utilizado permanentemente o cuando la mujer crea que puede estar en riesgo de ser asaltada sexualmente.
Sudáfrica tiene un alto índice de denuncias por violaciones, un problema especialmente preocupante en un país que registra el mayor número de enfermos de sida en todo el mundo.
Según un informe de la organización Human Rights Watch, el 40 por ciento de las víctimas de violación en Sudáfrica son menores.
En el diseño del dispositivo contra violadores han trabajado ingenieros, ginecólogos y psicólogos, y, según Ehlers, puede estar a la venta antes de que termine el año, después de completarse la segunda fase de las pruebas. La primera fase, agregó la inventora, "ha sido muy positiva".
Preguntada sobre la incomodidad que representaría llevar continuamente el dispositivo, Ehlers respondió que "Adán y Eva también se debían sentir extraños cuando comenzaron a cubrirse con ropa".


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