El número de médicos extranjeros en la región crece cada año, y alivia el déficit de profesionales del sector. En 2004 eran el 3% del total de 31.000 colegiados. Hoy son el 6,3% de un total de 34.083, según datos del Colegio de Médicos de Madrid. "Esta tendencia se nota sobre todo en la sanidad pública", indicaron fuentes del mismo organismo.
Vienen atraídos por los salarios, además hablar castellano es una ventaja para los hispanos
El incremento ha sido mayor este año: de 1.872 médicos extranjeros en2006 a 2.176 en 2007, de los que más de la mitad, 1.692, son hispanoamericanos. Por origen, los más numerosos son cubanos (398 profesionales), peruanos (334) y argentinos (264).
"Vienen atraídos por los salarios. Además, saber castellano es una ventaja para los hispanos", explica Marciano Sánchez-Bayle, presidente de la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública. Aparte de solucionar la falta de médicos en Madrid, destaca la mejora del trato al paciente, "sobre todo los cubanos, muy buenos en atención primaria, aunque fallan en las especialidades médicas, ya que en su país no hay tanto nivel tecnológico", aclara Sánchez-Bayle.
Las únicas críticas vienen por el idioma: "los hay que no dominan el castellano", asegura Carmen Flores, presidenta de la Asociación en Defensa del Paciente, "aunque son casos aislados", aclara, ya que el número de no hispano-hablantes apenas llega al medio millar (484).
Julio Oré. Médico peruano. 51 años. "Ningún paciente ha dudado nunca de mí"
Julio llegó hace 20 años. Es peruano y, mientras estudiaba medicina, consiguió que le concedieran una beca de prácticas en España gracias a una asociación de cooperación con Iberoamérica. Cuando terminó las prácticas se quedó a ejercer en Madrid. "Antes se tardaba más en que te homologaran el título. Apenas había extranjeros trabajando en Sanidad, pero en dos décadas atendiendo a pacientes nunca nadie ha dudado de mi profesionalidad", afirma. Ahora trabaja en el Summa, especializado en endocrinología.
Natalia F. Garrido. Paciente española. 18 años. "Mi médico era de Cuba, y muy salado"
A Natalia le hizo gracia el acento de su médico cubano la primera vez que acudió a consulta, pero no le sorprendió, ni siquiera su color de piel (mulato). "Lo de la inmigración lo tengo perfectamente asumido", asegura. Su doctor estuvo dos años tratándola, y le recuerda con especial cariño: "Era muy salado, más simpático que los médicos españoles. Me llamaba amor y todo". Ésa es la única diferencia que notó en la atención. "Cuandome corté en la mano, me cosía los puntos igual que el resto, no noté diferencias", asegura.


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