Imposible de evitar. Imposible de prevenir. Ésta es la conclusión de la investigación sobre el gran apagón que dejó a oscuras al Vall d'Hebrón, el principal hospital de Catalunya, el pasado 21 de septiembre.
Los hechos se desencadenaron a las 02.00 horas de aquel viernes. Según la investigación posterior, el fuego se produjo «de forma fortuita por la rotura de un manguito», mientras se estaba suministrando gasoil.
La ruptura de este tubo de plástico permitió la salida del gasoil, que se incendió al entrar en contacto, por filtración, con una turbina. Entonces se originó un incendio y a partir de él, una cadena de cortocircuitos.
El riesgo cero no existe
Un trabajador trató de sofocar el fuego con un extintor. Cuando perdió el control, llamó a los Bomberos, que llegaron a los «ocho minutos de haberse declarado el fuego», según la consejera de Salud, Marina Geli.
Los responsables de Salud y del mismo recinto hospitalario recordaron ayer que el Vall d'Hebrón había pasado todos los controles previstos en el plan de mantenimiento y «se aplicaron correctamente desde el inicio» los planes de emergencia.
Reconexión a la red
El centro hospitalario, por dónde pasan cada día 10.000 usuarios, anuló 1.105 visitas el primer día y aplazó 60 operaciones quirúrgicas. Todas están recuperadas o re programadas.
Aún así, «el riesgo cero no existe» y Geli no ha podido afirmar que no se repetirán accidentes similares: «Trabajamos por minimizarlos con un suministro de calidad, seguro y rápido», dijo.


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