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El acusado de matar a su mujer admite que le asestó "muchísimas" puñaladas para acabar con su vida

  • Dosanu P., el hombre de 35 años acusado de matar a su pareja sentimental en el domicilio familiar del barrio de El Quemadero de la ciudad de Almería en junio de 2014 y huir después de mutilar su cadáver a Valencia, ha admitido ante el tribunal que asestó a la víctima "muchísimas" puñaladas.

"Fueron 1.000 o 500.000, no lo recuerdo", ha apuntado en su declaración en el juicio que se sigue ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería, en el que ha manifestado no recordar determinados episodios ocurridos entre el momento del crimen y la detención que tuvo lugar en un hotel de Valencia a la mañana siguiente poco después de que pidiera un café en el citado establecimiento.

El hombre, para que la Fiscalía solicita penas que suman 29 años y seis meses de prisión por el asesinato de Mariana M., ha asegurado que la noche del 31 de mayo discutió con su pareja sentimental, con la que había contraído matrimonio por un rito étnico no legal, después de que la encontrara "con otro hombre en la cama", al que, según ha añadido, no consiguió "alcanzar" cuando abandonó el domicilio ubicado en Cuevas de Marín.

En este sentido, ha asegurado empezó a "discutir" con su pareja pero que no era capaz de recordar si había cogido un cuchillo o dos ni qué hizo con ellos. Según el Ministerio Público, habría asestado 48 puñaladas a la víctima para causarle "deliberadamente sufrimiento mental y físico" antes de clavarle un "pequeño" cuchillo en la nuca, "lo que acabó con su vida". Posteriormente, le habría extirpado los ojos, cuestión que, según ha dicho, tampoco recordaba.

El acusado ha indicado a las preguntas de su defensa, ejercida por el letrado José Ramón Cantalejo, que bajo su etnia "no se acepta el adulterio". "No se acepta en todo el mundo, no está bien visto", ha tratado de justificar el procesado, quien también ha explicado que la tarde previa al asesinato había consumido alcohol y que estaba "bebido".

No obstante, las declaraciones posteriores de los testigos que coincidieron con el acusado durante su periplo de huida, en la que intentaba llegar al menos hasta Barcelona, han diferido sobre si el acusado iba en estado de embriaguez. Así, el taxista que le condujo hasta Níjar momentos después del crimen en un trayecto de unos 20 minutos ha afirmado que lo vio "nervioso" pero que, según su apreciación, "no había bebido ni olía a alcohol".

Igualmente se ha pronunciado el propietario de un establecimiento a quien el acusado habría solicitado, al llegar a la localidad nijareña, que le facilitara un número para pedir un taxi. "No creo recordar que diera la sensación de que fuera borracho", ha manifestado en sala.

SUSTRACCIÓN DE UN VEHÍCULO Y SECUESTRO

El acusado, quien durante la vista oral ha solicitado un papel y un bolígrafo que le han sido denegados por motivos de seguridad, ha afirmado tanto a las preguntas de la Fiscalía y de la defensa no recordar los pormenores de su marcha, en la que sobre las 6,30 horas se hizo con el coche de un agricultor de Níjar que lo había dejado con las llaves puestas para comprar tabaco en un bar cercano.

El vehículo fue posteriormente encontrado en la carretera N-341 de Carboneras, donde había sufrido un accidente. Así, otro testigo ha relatado que vio desde su asiento de copiloto como el acusado trataba de ser auxiliado por un tercero que iba en dirección contraria tras el accidente, si bien se produjo un "forcejeo" entre ellos, por lo que llamó a la Guardia Civil, según su versión.

En este sentido, la persona que lo auxilió ha narrado que el acusado el sacó "un cuchillo o una navaja" y lo metió "a la fuerza" en su propio vehículo por el asiento del piloto, aunque una vez dentro ocupó el sillón contrario ya que fue Dosanu P. el que condujo por la autovía rumbo a Barcelona, de acuerdo con su relato de los hechos.

El retenido ha afirmado que el acusado "esgrimía un cuchillo" con el que le ocasionó una herida en el cuello y con el que le amenazaba durante el trayecto de unas tres horas y media de duración. Asimismo, ha manifestado que el acusado le habló "de sus hijos" sin llegar a confesar el crimen y que dio "unos tragos" a una botella de whisky que llevaba en la mochila, cuestión que el acusado tampoco recuerda, según ha dicho.

"Controlaba bien el vehículo. Iba muy nervioso en algunos adelantamientos, pero bien", ha detallado el testigo, quien ha explicado que el viaje se frustró en una de las salidas a Valencia porque "reventó una rueda", lo que les llevó a parar en un descampado. Una vez allí, según su relato, el acusado le quitó la batería del móvil "para que no pudiera llamar por teléfono" y se fue.

Las partes han tenido que renunciar por la incomparecencia a otros dos testimonios, entre ellos el del hermano del procesado a cuya casa se habría dirigido tras el asesinato para confesar los hechos y dejarles al cargo de sus hijos de ocho y diez años, quienes se encontraban en la casa en el momento del crimen.

La vista oral prevé dos sesiones más, la próxima el día 8. El procesado fue detenido en el marco de un fuerte dispositivo desplegado por los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES) de la Policía Nacional.

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