La moda de Aya Tsukioka es la antítesis de Agatha Ruiz de la Prada: allá donde la española busca llamar la atención, la japonesa lucha por pasar inadvertida. Es por esto que Tsukioka ha diseñado una línea de moda de camuflaje muy particular.
Quizás no sirvan para huir de la yakuza, pero es más que suficiente para dar esquinazo a un ladrón algo miope que nos persiga por una calle cualquiera de Tokio. Este camuflaje urbano permite que el atacado pueda disfrazarse de máquina expendedora de refrescos o de cabina telefónica, según publica The New York Times.
Las faldas de Tuskioka, que tiene 29 años, no escandalizan cuando se levantan. De hecho, levantadas en su totalidad, en lugar de enseñar, esconden a la persona que las lleva tras una realista máquina de Coca Cola.
El diseño infantil, en cambio, transforma al niño en una cabina telefónica. Además, la creadora confirma que también hay uniformes escolares a prueba de puñaladas.
Aunque los diseños están aún en fase de desarrollo, las faldas ya están a la venta, a razón de 800 dólares la pieza (más de 560 euros).




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